La iniciativa de un residente de Toronto ha ganado fuerza y miles de personas se han unido a su propuesta de crear una legislación que permita la verificación de las declaraciones de los representantes públicos electos, para que los ciudadanos puedan seguir confiando.
La idea es crear un proyecto de ley que responsabilice a los parlamentarios por las declaraciones públicas que dan y los exhorte a no manipular la verdad. Se quiere abordar el problema de la desinformación y hacer que los políticos piensen muy bien, antes de mentir.
Para la creación de la ley, los participantes han enviado una petición electrónica a la Cámara de los Comunes, explicando que la desinformación es una amenaza creciente a la convivencia democrática y que se hace necesaria una forma de combatirla eficazmente.
Sobre el destino de la petición
Para que una iniciativa ciudadana pueda recibir una certificación y pueda tramitar ante la Cámara de los Comunes, debe reunir al menos 500 firmas o más. En este caso, la petición electrónica ya alcanzó las 8,700 y el plazo para suscribirla termina el 27 de noviembre.
Los peticionarios entienden que el problema de la desinformación por parte de los políticos, todavía no es un tema grave en Canadá, sin embargo, afirman que se va en esa dirección y quieren evitar que se caiga en la propagación descontrolada de desinformación política, como ya sucede con nuestro vecino del sur, donde se ha minado la confianza pública, dicen.
Según los activistas, ya existen precedentes sobre legislaciones que trabajan esta temática, en Gales, se está introduciendo una ley que descalificará a los políticos o candidatos para ejercer funciones públicas, si son declarados culpables de proferir mentiras deliberadamente. El proceso judicial se realizará por un tribunal independiente.
La verificación no es una tarea fácil
Poner en práctica una legislación efectiva que verifique sus palabras y sancione a los políticos poco amantes de la verdad, es muy difícil, según el investigador y profesor de ciencias políticas de la Universidad de Acadia, Alex Marland. No obstante, considera positiva la iniciativa de exigir un mayor compromiso de los parlamentarios con sus declaraciones.
El profesor Marland agregó que el mundo político es demasiado complejo y que a veces no es muy fácil distinguir lo verdadero de lo falso. En algunos casos, los políticos en nombre del bien común, pueden decir una falsedad o negarse a revelar determinadas informaciones.
El investigador aseveró que el mundo de la política es caótico y que no se caracteriza exactamente por su pureza, cabe a los electores averiguar bien y decidir qué candidato es digno de su voto y pueda representarlo de la mejor manera posible. Exigirles un comportamiento absolutamente ético, puede generar muchas decepciones, finalizó.
Redacción de: J.Bendezu, LJI Reporte





