Dinamarca pide disculpas por la anticoncepción forzada a niñas y mujeres inuit en Groenlandia

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En un acto solemne celebrado en Nuuk, la capital de Groenlandia, la primera ministra danesa Mette Frederiksen ofreció una disculpa oficial a las mujeres y niñas indígenas que fueron sometidas a anticoncepción forzada por parte de las autoridades de salud de Dinamarca desde la década de 1960.

La práctica, revelada recientemente por una investigación independiente, consistió en la colocación de dispositivos intrauterinos (DIU) o la aplicación de inyecciones hormonales a miles de menores y mujeres jóvenes, algunas de apenas 12 años de edad, sin su consentimiento ni información previa. El informe documentó los testimonios de 354 afectadas, aunque las autoridades reconocen que más de 4.000 mujeres y niñas, aproximadamente la mitad de la población femenina en edad fértil en ese periodo, habrían sido sometidas a estos procedimientos.

Una política para frenar el crecimiento poblacional

De acuerdo con el estudio, el objetivo de esta política fue limitar el crecimiento poblacional en Groenlandia, territorio que en aquel entonces experimentaba un rápido aumento de habitantes debido a mejoras en la salud y en las condiciones de vida. La práctica continuó hasta mediados de los años setenta y se sumó a otras medidas históricas de control colonial, como la separación de familias inuit y el envío de niños a hogares daneses para su “reeducación”.

Groenlandia, que fue colonia danesa hasta 1953, obtuvo el estatus de provincia ese mismo año, alcanzó la autonomía en 1979 y en 2009 se convirtió en un territorio autogobernado dentro del Reino de Dinamarca. No obstante, el legado de las políticas coloniales ha dificultado la relación entre Copenhague y Nuuk, y ha alimentado las demandas de mayor soberanía.

La disculpa de Frederiksen se produce en un contexto de tensiones internacionales, con Estados Unidos mostrando creciente interés estratégico en Groenlandia y Dinamarca buscando fortalecer su vínculo con el territorio ártico. Según el gobierno danés, el reconocimiento público de estas violaciones históricas constituye un paso necesario hacia la reconciliación y la justicia para las víctimas.

Redacción de: Karen Rodríguez A.