El acuerdo comercial con México y Estados Unidos no estará terminado para el 1 de julio

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El tratado de libre comercio que une a Canadá, Estados Unidos y México estaba programado para ser revisado este año. Hay una fecha simbólica en el calendario; el primero de julio, que muchos observaban como el momento en que se sabría si los tres países podían renovar el acuerdo o si la relación comercial trilateral entraba en una zona de mayor incertidumbre. Esta semana, la principal negociadora de Canadá dejó en claro que esa fecha ya no es un punto de llegada: es apenas una parada en el camino.

Janice Charette, designada jefa del equipo negociador canadiense apenas en febrero por el primer ministro Mark Carney, ofreció una de sus primeras declaraciones públicas en un foro de negocios en Ottawa. Su mensaje fue directo y, para algunos, más sobrio de lo esperado.

Un “punto de control”, no un precipicio

Charette fue explícita: las negociaciones sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC o CUSMA según el país,  no estarán terminadas para el primero de julio. Pero al mismo tiempo quitó dramatismo a esa fecha, describiéndola como un “punto de control” y no como “un precipicio” para los tres países.

La negociadora reconoció que el proceso tendrá “turbulencias”. Y fue directa sobre lo que eso implica en la práctica: advirtió a los empresarios canadienses que durante las negociaciones escucharán declaraciones duras de la contraparte estadounidense. “No van a escuchar muchos ramos de flores lanzados hacia nosotros”, dijo, usando una metáfora que sintetiza la naturaleza pública y a veces áspera de cualquier proceso de negociación comercial entre grandes socios.

También pidió a las empresas canadienses que hicieran lobby activo entre sus contrapartes estadounidenses, reconociendo que la presión desde el sector privado puede mover hilos que la diplomacia formal no alcanza a tocar.

México en la ecuación: lo que está en juego para la comunidad latina

Este no es solo un asunto entre Ottawa y Washington. El T-MEC es el acuerdo que gobierna las relaciones comerciales de los tres países de América del Norte, incluyendo el flujo de mercancías, los derechos laborales y las condiciones de importación y exportación de México hacia sus dos vecinos del norte.

Para la comunidad latinoamericana en Canadá, hay varias capas de impacto. Los trabajadores en sectores como la manufactura automotriz, el acero, la agricultura y la construcción, donde la presencia de inmigrantes latinos es significativa, dependen de que la economía canadiense tenga acceso estable al mercado estadounidense. Cuando ese acceso se complica, los primeros en sentirlo suelen ser quienes tienen empleos en esas industrias.

Al mismo tiempo, el resultado de estas negociaciones determinará en buena parte las condiciones bajo las cuales México opera económicamente, lo que tiene un efecto directo sobre la situación de las familias que los miembros de esa comunidad dejaron atrás.

“Estamos en un proceso de negociación”, dijo Charette, añadiendo que espera que el arreglo final sea una combinación de elementos bilaterales y trilaterales. Esa distinción importa: si Canadá termina negociando solo con Estados Unidos, México podría quedar en una posición diferente dentro del acuerdo, lo que también afectaría el equilibrio regional.

El tiempo corre, pero nadie parece tener prisa

Lo que llama la atención en el panorama actual no es solo lo que Charette dijo, sino lo que la situación revela: mientras México ya celebró dos rondas formales de conversaciones con el equipo de Trump en lo que va del año, Canadá aún no tiene fecha pactada para sus propias negociaciones bilaterales; cuestión, que ha sido fuertemente criticada por el líder conservador Pierre Poilevre. 

Eso no necesariamente significa que no se hable, como señaló el ministro de Comercio Dominic LeBlanc. Pero sí significa que el proceso público y formal está en una etapa más temprana de lo que muchos esperaban, a menos de tres meses del punto de control de julio.

Para quienes trabajan en industrias que dependen del comercio con Estados Unidos o con México, los próximos meses serán de incertidumbre. Y la incertidumbre, en términos económicos, tiene un costo que a menudo se traduce en contrataciones congeladas, inversiones postergadas y preocupación cotidiana.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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