El último gobierno aparentemente sólido alineado con Occidente en el Sahel, plagado de yihadistas, un cinturón de países francófonos asolados por la pobreza que se extiende por el desierto del Sahara, parece haber caído en un golpe militar. A última hora de la tarde del 26 de julio, un grupo de soldados apareció en la televisión nacional de Níger para declarar que habían “decidido poner fin al régimen que ustedes conocen”.
De esta manera, el Ejército de Níger anunció haber derrocado al presidente del país, Mohamed Bazoum, después de la “degradación continua de la situación de seguridad y la mala gestión económica y social”.
En tres comunicados leídos en la televisión nigerina, los representantes de los golpistas, organizados en una plataforma autodenominada Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria (CNSP), reafirman su “respeto a todos los compromisos firmados por Níger”. Los militares indican en los comunicados que “todas las instituciones de la Séptima República están suspendidas” y que “las fuerzas de defensa y de seguridad manejarán la situación”.
Por su parte, el presidente de Níger, Mohamed Bazoum, que fue destituido por la junta militar golpista, llamó a la población del país africano a defender y proteger los logros democráticos conseguidos, al mismo tiempo que rechazó el golpe militar en su contra.
El canciller de Níger, Hassoumi Massoudou, anunció que asumirá el cargo de presidente interino y afirmó que llamará a todos los demócratas para hacer fracasar el golpe de Estado que conlleva todos los peligros para la democracia del país.
El golpe militar en Níger inició con el cierre de los accesos del Palacio Presidencial con el presidente Bazoum dentro y el posterior anuncio, por parte de la Presidencia de Níger, de que elementos de la Guardia Presidencial estaban llevando a cabo una acción “antirrepublicana”.
Tras el anuncio del golpe de Estado, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó “en términos más que enérgicos cualquier esfuerzo para tomar el poder por la fuerza y socavar la gobernanza democrática, la paz y la estabilidad en Níger”.
Redacción de: Karen Rodríguez






