El Festival de Invierno de Wascana, antes conocido como Waskimo, llegó a su edición número 50 y lo está celebrando con una semana completa de actividades para sacudir la pereza invernal en Regina. Lo que empezó en 1975 como una excusa para animar febrero, hoy es uno de los festivales de invierno más antiguos y queridos de la ciudad.
Quienes más se han puesto la camiseta del festival este año han sido las familias locales, los clubes deportivos y las agrupaciones culturales de la región. Equipos de rugby de Dakota del Norte, Manitoba, Alberta y Saskatchewan se sumaron al torneo especial por el 50 aniversario, mientras que colectivos artísticos locales llenaron el parque de música y danza. La Orquesta Juvenil del Sur de Saskatchewan y los grupos de danza multicultural le pusieron banda sonora y color al frío.

Durante años, el corazón del festival latía sobre el lago de Wascana Centre, donde había de todo: esculturas de nieve, carreras de motos, trineos con perros y hasta patinaje por Willow Island. Pero tras el proyecto de revitalización del lago en 2003, el famoso “Big Dig”, el hielo dejó de ser un lugar seguro para eventos masivos. Eso obligó a reinventar la experiencia: hoy el festival se vive en tierra firme, con paseos en trineo tirado por caballos, cricket en la nieve, patinaje y espectáculos en distintos puntos del parque.
En una ciudad donde varios festivales históricos se han ido apagando con los años, Wascana se ha convertido en un recordatorio de que el invierno también puede ser excusa para reunirse, reírse del frío y crear recuerdos. El Festival de Invierno de Wascana sigue hasta el 21 de febrero, así que todavía hay tiempo para abrigarse bien y darse una vuelta por el parque.
Además, este año el festival se cruza con el Frost Festival, así que la idea es aprovechar el combo: más cosas para hacer, más razones para salir de casa y menos excusas para hibernar. Y como todo buen aniversario, también hay nostalgia: los organizadores están invitando a la gente a compartir fotos antiguas de los viejos Waskimo para armar un álbum colectivo de memorias invernales.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





