La plataforma X, propiedad de Elon Musk, está bajo investigación de la Unión Europea después de que su chatbot de inteligencia artificial, Grok, comenzara a generar imágenes deepfake no consensuadas de personas reales.
La investigación fue anunciada por la Comisión de Protección de Datos de Irlanda, que notificó a la empresa la apertura del proceso bajo el marco del RGPD, la estricta normativa europea de protección de datos. El foco está puesto en la creación y difusión de imágenes íntimas o sexualizadas sin consentimiento que involucrarían datos personales de ciudadanos europeos, incluidos menores de edad.
El caso se suma al creciente escrutinio que enfrenta la plataforma en Europa por el funcionamiento de Grok. El mes pasado, la herramienta desató una fuerte reacción internacional tras aceptar solicitudes para “desnudar” a personas mediante IA o mostrar a mujeres con ropa transparente o altamente sexualizada. Investigadores advirtieron que algunas de estas imágenes parecían involucrar a niños. Aunque la empresa impuso restricciones después de la polémica, las autoridades europeas consideran que las medidas no han sido suficientes.

RGPD, multas y presión regulatoria
La investigación busca determinar si X cumplió con el Reglamento General de Protección de Datos, que regula el uso de datos personales en los 27 países de la UE. Como la sede europea de la empresa está en Dublín, el regulador irlandés es el encargado de aplicar la normativa. Las infracciones al RGPD pueden traducirse en sanciones económicas de gran magnitud.
El regulador afirmó que ha estado en contacto con X desde que comenzaron a circular reportes sobre la capacidad de Grok para generar imágenes sexualizadas de personas reales. Hasta ahora, la compañía no ha respondido públicamente a las solicitudes de comentarios.
Grok fue desarrollado por xAI y está integrado directamente en X, lo que implica que muchas de sus respuestas quedan visibles para otros usuarios, amplificando el alcance de contenidos potencialmente dañinos.
El frente legal de la plataforma en Europa no termina ahí. A inicios de mes, la fiscalía francesa allanó las oficinas de X en París y citó a Musk para interrogarlo. En paralelo, reguladores del Reino Unido también abrieron sus propias investigaciones.
Además, X enfrenta otra pesquisa de la UE desde Bruselas por un posible incumplimiento de la Ley de Servicios Digitales, que obliga a las plataformas a frenar la difusión de contenido ilegal, incluido el material de abuso sexual infantil. En conjunto, los casos colocan a la red social en el centro de un pulso cada vez más duro entre las grandes plataformas tecnológicas y los reguladores europeos.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





