Naciones inician ronda final para negociar tratado global contra la contaminación plástica

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Representantes de casi 200 países iniciaron este martes en Ginebra la sexta y potencialmente última ronda de negociaciones para acordar un tratado internacional jurídicamente vinculante que ponga fin a la crisis de contaminación plástica que amenaza todos los ecosistemas del planeta y afecta la salud humana, la biodiversidad y la economía de comunidades enteras.

La cumbre, que se extenderá durante 10 días hasta el 14 de agosto, reúne a miles de delegados, activistas, científicos, líderes indígenas y representantes de la industria. Aunque existe un amplio consenso sobre la gravedad del problema, las posiciones siguen divididas sobre un punto clave: si el tratado debe limitar la producción de plástico.

Según datos de la ONU, entre 19 y 23 millones de toneladas de desechos plásticos ingresan cada año a los ecosistemas acuáticos, y esa cifra podría aumentar un 50% para 2040 si no se toman medidas urgentes. Actualmente, el mundo produce más de 400 millones de toneladas de plástico nuevo al año, cifra que podría crecer hasta un 70% en los próximos 15 años sin intervención.

Divisiones profundas: reducir o no la producción

Unos 100 países, junto con empresas como Coca-Cola, PepsiCo, Walmart y L’Oréal, respaldan la necesidad de reducir la producción de plástico para abordar la raíz del problema. Panamá, que lideró esta postura en la ronda previa en Corea del Sur, planea insistir en este enfoque.

En el lado opuesto, países productores de petróleo y plásticos como Arabia Saudita, Irán y Rusia rechazan los límites a la producción, argumentando que el problema se puede resolver con más reciclaje, rediseño y mejor gestión de residuos. Estados Unidos también se opone a incluir restricciones a la producción o prohibiciones específicas. En su lugar, propone centrar el tratado en etapas posteriores del ciclo de vida del plástico, como la recolección y el reciclaje.

Para que cualquier disposición sea parte del tratado final, se requiere el consenso de todos los países. Sin embargo, ante el riesgo de estancamiento, algunos gobiernos proponen permitir la votación en ciertas decisiones, algo que enfrentaría la resistencia de países como India, Kuwait y Arabia Saudita.

Organizaciones ambientales como Greenpeace exigen una reducción del 75% en la producción de plástico para 2040, afirmando que no se puede resolver la crisis solo con reciclaje. Desde el otro extremo, representantes de la industria del plástico, como Tracey Campbell de LyondellBasell, instan a comenzar con acuerdos mínimos en diseño, contenido reciclado y recolección de residuos, y construir a partir de ahí.

La presión para lograr un acuerdo ambicioso es alta. El mundo observa con atención si esta cumbre será capaz de transformar la voluntad política en acción concreta, o si, una vez más, los intereses económicos frenarán una solución real ante una de las mayores crisis ambientales.

Redacción de: Karen Rodríguez A.