EE.UU. congela la junta militar con Canadá: ¿En qué afecta esto?

0
1

Washington suspendió el 18 de mayo su participación en la Junta Conjunta Permanente de Defensa con Canadá, un organismo creado en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial. El subsecretario de Defensa de EE.UU., Elbridge Colby, argumentó que Canadá “no ha logrado un progreso creíble” en sus compromisos de gasto militar. Es la primera vez en 86 años que el organismo más antiguo de cooperación bilateral queda en pausa.

¿Qué es esta junta y por qué importa tanto?

La Junta Conjunta Permanente de Defensa (PJBD, por sus siglas en inglés) fue creada el 17 de agosto de 1940 por el presidente Franklin D. Roosevelt y el primer ministro William Lyon Mackenzie King, mediante el histórico Acuerdo de Ogdensburg. Nació en plena Segunda Guerra Mundial, cuando Canadá temía que Gran Bretaña cayera ante la Alemania nazi.

Durante 86 años, esta junta supervisó cada acuerdo de defensa importante entre los dos países: la construcción de la Línea de Alerta Temprana en el Ártico, el desarrollo del Comando Aeroespacial de América del Norte (NORAD) en 1958, y la carretera de Alaska, entre otros. Suspenderla no es un gesto menor: es desmantelar el pilar más antiguo de la alianza militar entre ambas naciones.

¿Cuál es el argumento de Washington?

El subsecretario Colby dijo que EE.UU. pausa la junta “para reevaluar cómo este foro beneficia la defensa conjunta de América del Norte”. La queja central: Canadá no gasta suficiente en defensa. La OTAN, presionada por Trump, exige ahora que los países miembros destinen el 3.5% del PIB a gasto militar. Canadá alcanzó apenas el 2% del PIB en 2025 —unos $63,400 millones—, lo que representa casi el doble de lo que gastaba en 2014, pero muy por debajo del umbral que Washington exige hoy.

¿Qué dice Canadá?

El gobierno Carney no ha respondido públicamente con confrontación, pero figuras de la oposición sí lo hicieron. El exlíder conservador Erin O’Toole calificó la decisión de Washington como “profundamente equivocada” y señaló que el momento es extraño: la pausa se anuncia justo después del viaje de Trump a China, un gesto que muchos leen como una señal de reorientación estratégica de la política exterior estadounidense.

¿Qué consecuencias puede tener para el comercio y el empleo?

Para la comunidad hispana en Canadá, esta tensión no es un asunto abstracto. El deterioro de la relación entre los dos países ya se traduce en aranceles, incertidumbre económica y pérdidas de empleo en sectores exportadores. En abril, el sector de manufactura y bienes perdió 26,800 puestos de trabajo en Canadá, en gran parte por el efecto de los aranceles de EE.UU. Si la tensión militar se profundiza, los mercados reaccionan y los efectos llegan a los trabajadores.

Muchos hispanos trabajan en manufactura, construcción, logística y agricultura; sectores, que dependen directamente del comercio con EE.UU. Una escalada en las tensiones bilaterales, aunque sea simbólica en lo militar, tiene el potencial de afectar contratos, inversiones y decisiones de contratación en esas industrias.

¿Es definitivo este congelamiento?

Por ahora, el Pentágono habla de una “pausa para reevaluar”, no de una ruptura definitiva. Pero el precedente es grave: en 86 años de historia, ni durante las mayores tensiones de la Guerra Fría ni durante las diferencias por la guerra de Iraq en 2003 se había suspendido esta junta. Muchos analistas ven en el gesto una presión táctica de Washington para que Ottawa aumente su presupuesto de defensa antes de la próxima cumbre de la OTAN.

EE.UU. congeló por primera vez en 86 años su participación en la junta militar más antigua con Canadá. La razón oficial es el gasto en defensa, pero el trasfondo es una relación bilateral cada vez más tensa. Para los hispanos en Canadá, el deterioro de esta relación se siente directamente en el comercio, el empleo y la estabilidad económica del país que los acoge.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here