El teléfono suena. Una voz autoritaria dice ser un agente de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá. Informa al receptor que su solicitud tiene un problema grave, que hay una orden de deportación pendiente, y que puede resolverse si realiza un pago de inmediato. La llamada es falsa. El dinero, si se transfiere, no vuelve.
Este es el esquema más documentado entre las estafas que afectan a la comunidad inmigrante en Canadá, y su incidencia sigue creciendo. El organismo federal investigó más de noventa y cinco mil casos de fraude relacionados con inmigración durante el año anterior.
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El método: miedo, urgencia y aislamiento
Los estafadores operan con un libreto diseñado para explotar las vulnerabilidades emocionales de las personas recién llegadas. Se hacen pasar por funcionarios de IRCC, de la Agencia de Ingresos de Canadá (CRA) o incluso de la policía. Informan a la víctima que tiene una deuda, un expediente irregular o que está a punto de ser detenida.
Luego imponen una condición: el asunto se resuelve con un pago inmediato. Las formas de pago solicitadas suelen ser: transferencias bancarias, criptomonedas o tarjetas de regalo. Estas, son elegidas precisamente porque son difíciles o imposibles de rastrear.
Lo que el gobierno nunca hará por teléfono
Existe una regla básica que las autoridades canadienses repiten en cada campaña de prevención: ni IRCC, ni la CRA, ni la Policía, contactan a ciudadanos o residentes por teléfono para exigir pagos inmediatos, amenazar con arrestos o solicitar información bancaria.
Si alguien recibe una llamada de este tipo, la recomendación es colgar de inmediato, no proporcionar ningún dato personal, no realizar ningún pago y no devolver la llamada al número que haya dejado el supuesto funcionario. El simple hecho de confirmar que el número está activo puede dar pie a nuevos intentos de contacto.
Cómo reportar y dónde buscar ayuda
Cualquier persona que sospeche haber sido víctima de este tipo de fraude puede denunciarlo ante el Centro Antifraude de Canadá (CAFC)
Las organizaciones de apoyo a inmigrantes en ciudades como Toronto, Montreal, Vancouver y Ottawa cuentan con líneas de asesoría para quienes hayan sido contactados o hayan perdido dinero en alguno de estos esquemas. La comunidad hispana, es identificada como una de las más afectadas, y varias instituciones ofrecen atención en español.
La clave está en la información: conocer los derechos propios y los límites de lo que las instituciones canadienses pueden o no hacer es la mejor defensa frente a quienes intentan aprovecharse del desconocimiento de los recién llegados.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





