El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl encabezado por Bad Bunny transformó el Levi’s Stadium en California, en una representación simbólica de Puerto Rico y de la identidad latinoamericana. Durante 13 minutos, el artista llevó al escenario elementos visuales, musicales y culturales que aludieron a la historia, las tradiciones y la realidad social de la isla, así como a los vínculos entre distintos países de América.
La presentación incluyó fragmentos de algunos de los temas más reconocidos de Bad Bunny, entre ellos “Tití Me Preguntó”, “El Apagón” y “NuevaYol”, que sirvieron como eje musical del espectáculo. A lo largo del número, el cantante estuvo acompañado por artistas invitados que también participaron vocalmente en distintas secciones del show, entre ellos Ricky Martin y Lady Gaga, quienes se sumaron en momentos clave para ampliar el alcance internacional del espectáculo y reforzar el carácter de colaboración entre figuras de distintas tradiciones musicales.
La puesta en escena recreó paisajes rurales como los campos de caña de azúcar, en referencia a la importancia histórica de la agricultura en Puerto Rico, y mostró símbolos asociados a la vida cotidiana del Caribe, como puestos de coco frío, dominó, salones de uñas improvisados y pequeños comercios callejeros. El vestuario completamente blanco aludió tanto a la vestimenta tradicional del jíbaro como a expresiones culturales extendidas en América Latina. También se incorporaron elementos urbanos y populares, como sillas plásticas, referencias a la vida comunitaria y objetos presentes en reuniones sociales en la isla.
Panamericanismo, memoria histórica y símbolos de identidad
El espectáculo integró referencias al panamericanismo mediante la presencia de banderas de distintos países del continente, símbolos compartidos de la cultura popular latinoamericana y guiños a la diversidad regional. Entre los elementos destacados figuraron las piraguas como emblema caribeño, la flor de maga —flor nacional de Puerto Rico— y la bandera puertorriqueña en su versión de azul claro, asociada históricamente al movimiento independentista de la isla.
La puesta en escena también incorporó alusiones a acontecimientos recientes en la historia de Puerto Rico, como los apagones y la fragilidad del sistema eléctrico tras el huracán María, representados mediante escenas con postes de electricidad. La narrativa visual cerró con una referencia simbólica al concepto de “América” como un continente diverso que abarca mucho más que Estados Unidos, reforzando la dimensión política y cultural del espectáculo.
Con esta presentación, el Super Bowl incorporó por primera vez de forma central ritmos de reguetón y letras en español, en un contexto complejo en Estados Unidos con los migrantes, consolidando la presencia de la cultura puertorriqueña y latinoamericana en uno de los escenarios mediáticos más grandes del mundo.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





