Las autoridades federales en Ottawa advirtieron el martes, que la administración estadounidense debe mantenerse al margen de la política interna de Canadá. Así lo hizo saber la principal funcionaria de seguridad del primer ministro Mark Carney.
Según Nathalie Drouin, quien se desempeña como asesora de Seguridad Nacional e Inteligencia del gobierno federal, Ottawa está en guardia ante cualquier amenaza a la democracia canadiense y que esa advertencia sirve también para Estados Unidos.
Drouin declaró ante un comité de la Cámara de los Comunes, que Canadá protege su soberanía en relación a todos los países y desde luego, esos cuidados incluyen al vecino del sur. Debemos analizar con cautela cada situación y no permitir que ningún país intente interferir en nuestros asuntos internos, añadió la funcionaria de alto nivel.
Los comentarios de la asesora se produjeron en un comité parlamentario que investiga la interferencia extranjera en las elecciones canadienses. Se investiga si naciones como China, India, Irán y Rusia han intentado inmiscuirse de manera encubierta en la política canadiense. La novedad en las conversaciones ha sido la referencia a Estados Unidos.
Interferencia en referéndum de Alberta
Las declaraciones de Nathalie Drouin, se dieron tras conocerse informes de que funcionarios estadounidenses se estarían reuniendo con activistas separatistas de Alberta, y también después de que un miembro del gabinete del presidente Donald Trump realizara comentarios públicos que parecían alentar el movimiento independentista en esa provincia.
Los comentarios que incomodaron al gobierno provinieron de Scott Bessent, secretario del Tesoro, quien el pasado 23 de enero, sugirió que Alberta sería un socio natural para Estados Unidos, al referirse al incipiente movimiento independentista gestado en esa provincia.
De las palabras de Drouin se puede inferir, salvo mejor interpretación, que a pesar de seguir siendo el principal socio económico y de seguridad de Canadá, el gobierno del actual inquilino de la Casa Blanca es visto como una amenaza potencial a la soberanía del país.
La respuesta de Ottawa
El primer ministro Mark Carney fue directo y aseveró que espera que la administración estadounidense respete la soberanía canadiense. Dijo que Ottawa no comenta los debates políticos internos de otros países y que espera el mismo trato de las potencias extranjeras.
Asimismo, un alto funcionario suavizó el roce afirmando que los comentarios de Bessent se interpretaron como una influencia y no como interferencia y que existe una gran diferencia entre ambos conceptos. Para la profesora de la Universidad de Carleton, Leah West, es una falta de respeto, pero las declaraciones no cumplen el umbral legal de una interferencia.
Redacción de: J.Bendezu, LJI Reporte





