Cerca de un tercio de los adultos tiene dificultades para comprender correctamente las instrucciones médicas que recibe durante consultas o tratamientos, una situación que podría afectar la adherencia a medicamentos, el seguimiento de recomendaciones clínicas y, en algunos casos, los resultados de salud. Así lo advierte una investigación reciente que destaca la importancia de mejorar la comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes.
Los especialistas señalan que las dificultades para entender indicaciones relacionadas con dosis de medicamentos, preparación para exámenes médicos o cuidados posteriores a procedimientos son más comunes de lo que se pensaba. El problema puede afectar a personas de diferentes niveles educativos y edades, aunque suele presentarse con mayor frecuencia en pacientes que enfrentan condiciones médicas complejas o reciben grandes cantidades de información en poco tiempo.
Según los investigadores, muchos pacientes abandonan una consulta creyendo que han comprendido completamente las instrucciones recibidas, cuando en realidad mantienen dudas o interpretaciones incorrectas. Esto puede derivar en errores de medicación, incumplimiento de tratamientos o visitas adicionales a los servicios de salud.
La investigación destaca que incluso pequeñas confusiones pueden tener consecuencias importantes, especialmente en enfermedades crónicas que requieren seguimiento continuo o en tratamientos que demandan una administración precisa de medicamentos.
Una pregunta sencilla podría mejorar la comprensión
Los expertos sostienen que una de las herramientas más efectivas para reducir estos errores consiste en que los profesionales de la salud formulen una pregunta simple al finalizar la consulta: pedir al paciente que explique con sus propias palabras lo que ha entendido sobre las indicaciones recibidas.
Esta técnica, conocida como “teach-back” o método de retroalimentación, permite identificar de inmediato posibles malentendidos y corregirlos antes de que el paciente abandone el consultorio. Diversos estudios han demostrado que esta estrategia mejora la comprensión de la información médica y aumenta la adherencia a los tratamientos.
Los investigadores enfatizan que el objetivo no es evaluar al paciente, sino verificar que la información haya sido transmitida de forma clara y efectiva. De acuerdo con los especialistas, la responsabilidad de una comunicación exitosa recae tanto en los profesionales de la salud como en los sistemas sanitarios, que deben facilitar materiales comprensibles y accesibles para la población.
Además de promover el uso del método de retroalimentación, los expertos recomiendan utilizar lenguaje sencillo, evitar terminología excesivamente técnica y proporcionar instrucciones escritas cuando sea posible. También sugieren fomentar que los pacientes formulen preguntas y participen activamente en las decisiones relacionadas con su atención médica.
Los autores del estudio concluyen que mejorar la comunicación clínica podría convertirse en una de las estrategias más costo-efectivas para reducir errores médicos evitables y fortalecer los resultados de salud.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





