El viernes 13 de junio, el departamento de ciudadanía de Canadá envió un correo electrónico a personas en varios países del mundo que habían recibido recientemente un certificado de ciudadanía canadiense por descendencia. El mensaje era desconcertante: el gobierno les informaba que su certificado estaba “bajo revisión” y les pedía que lo devolvieran mientras se re-examinaba su expediente. Quienes lo recibieron llevaban meses creyendo que ya eran ciudadanos canadienses. Ese viernes descubrieron que el asunto no era tan definitivo.
Contenido
- 1 ¿Qué es la ciudadanía por descendencia y qué cambió con el Bill C-3?
- 2 ¿Cuántas personas recibieron certificados y cuántos están en revisión?
- 3 ¿Qué pueden hacer quienes recibieron ese email?
- 4 ¿Pueden estar afectadas personas de origen latinoamericano?
- 5 ¿Afecta esto a quienes son residentes permanentes o naturalizados?
¿Qué es la ciudadanía por descendencia y qué cambió con el Bill C-3?
Antes del Bill C-3, la ciudadanía canadiense por descendencia tenía un límite estricto de primera generación: solo podían reclamarla quienes tenían a un padre o una madre ciudadano canadiense de nacimiento y viviendo fuera del país. Los hijos de esa persona, si habían nacido fuera de Canadá, ya no calificaban. Punto.
El Bill C-3, aprobado por el Parlamento en noviembre de 2025, eliminó ese límite generacional. De repente, personas que podían trazar una línea familiar hasta un ancestro canadiense, sin importar cuántas generaciones atrás, podían solicitar la ciudadanía por descendencia. La ley buscaba reparar una injusticia histórica hacia los llamados “canadienses perdidos”: personas que por tecnicismos legales habían perdido su ciudadanía o nunca la habían podido obtener a pesar de tener vínculos reales con el país.
¿Cuántas personas recibieron certificados y cuántos están en revisión?
Aproximadamente 4,075 personas en todo el mundo recibieron certificados de ciudadanía por descendencia desde que el Bill C-3 entró en vigencia, cerca de la mitad nacidas en Estados Unidos. El email del 13 de junio les llegó a todas ellas. El gobierno no ha especificado cuántos de esos casos están realmente en duda, cuántos deberán devolver el certificado de manera definitiva, ni qué falla específica se encontró durante la revisión.
La carta dice que el oficial a cargo tiene “información que indica que la persona puede no tener derecho a mantener el certificado”, pero no describe de qué información se trata ni qué aspecto de la solicitud original está siendo cuestionado.
¿Qué pueden hacer quienes recibieron ese email?
El proceso de revisión permite presentar evidencia documental adicional en apoyo de la solicitud original. No es una negación definitiva de la ciudadanía, es una suspensión temporal mientras el gobierno examina los expedientes caso por caso. Pero tampoco hay un cronograma publicado, lo que deja a miles de personas en una zona gris legal: tienen en su poder un certificado que técnicamente no pueden usar mientras dure la revisión.
Quienes recibieron el email deben comunicarse con un representante de inmigración o abogado de ciudadanía para entender qué documentación adicional puede fortalecer su caso. No responder o no devolver el certificado cuando se solicita puede complicar el proceso.
¿Pueden estar afectadas personas de origen latinoamericano?
Sí, potencialmente. La ciudadanía canadiense por descendencia puede seguir líneas familiares que cruzaron el continente americano. Hay descendientes de canadienses, franceses, anglosajones, o de cualquier otro origen, cuyos ancestros emigraron a Argentina, Colombia, Chile, Uruguay u otros países latinoamericanos en distintos momentos del siglo XX. Sus hijos o nietos son exactamente el perfil al que el Bill C-3 buscaba beneficiar. Y están dentro del grupo de 4,075 que podría verse afectado.
¿Afecta esto a quienes son residentes permanentes o naturalizados?
No. Esto no afecta en ningún caso a las ciudadanías obtenidas por naturalización, el proceso que siguen quienes llegan como residentes permanentes, cumplen el tiempo de residencia y aprueban el examen de ciudadanía. Tampoco afecta a los residentes permanentes que están en ese proceso. El caso es exclusivo de quienes solicitaron el certificado bajo el mecanismo de descendencia bajo el Bill C-3, que es un procedimiento completamente diferente.
Para la comunidad latinoamericana en Canadá que está en el proceso de naturalización, este episodio no cambia nada en su expediente. Lo que sí sirve como recordatorio es que las leyes de ciudadanía pueden cambiar y que cualquier proceso migratorio, aunque esté aprobado conviene tenerlo documentado y respaldado con asesoría actualizada.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





