Préstamo federal impulsa planta de conversión de residuos en energía de la Isla del Príncipe Eduardo

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La capital de la Isla del Príncipe Eduardo avanza en un ambicioso proyecto para transformar su anticuada planta de valorización energética de residuos en una instalación de última generación que estará lista en 2028. Tras años de retrasos, sobrecostos y obstáculos logísticos, la iniciativa recibió un impulso decisivo gracias al financiamiento federal a través del Banco de Infraestructura de Canadá.

El anuncio fue realizado en una conferencia de prensa encabezada por Enwave Energy Corporation, la empresa encargada de la operación, y contó con la participación de representantes del gobierno provincial, autoridades municipales y diversos actores vinculados al sector energético y ambiental.

La planta tiene como misión convertir el 90% de los residuos residenciales no reciclables ni compostables de la provincia en energía térmica que abastecerá a 145 edificios, incluyendo hospitales, escuelas y viviendas. Según estimaciones de Enwave, esta operación permitirá desviar hasta 49.000 toneladas de basura anualmente de los vertederos y contribuirá a reducir de manera significativa las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Una apuesta estratégica frente al cambio climático

De acuerdo con los cálculos presentados, el proyecto evitaría hasta 908.000 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero para 2052, lo que equivale a retirar de circulación 278.000 automóviles que funcionan con gasolina. Este impacto lo convierte en uno de los proyectos ambientales más relevantes de la región atlántica canadiense, alineado con los compromisos de Charlottetown y de la provincia de alcanzar la meta de cero emisiones netas en las próximas décadas.

El camino hasta este punto no ha sido sencillo. El proyecto fue anunciado originalmente en 2019, pero se enfrentó a múltiples retrasos por la pandemia de COVID-19, cambios de gobierno y personal, así como al incremento de tasas de interés e inflación que encarecieron los costos iniciales. Pese a esas dificultades, la iniciativa logró consolidarse gracias a la inversión de más de 100 millones de dólares del Banco de Infraestructura de Canadá, un financiamiento en forma de préstamo que, según sus autoridades, representa una inversión sostenible tanto en términos económicos como ambientales.

La experiencia internacional también fue destacada durante la presentación. Mientras Canadá cuenta con apenas siete plantas de valorización energética de residuos, Japón opera alrededor de 300 instalaciones de este tipo. Enwave señaló que el país debe aprender de estos modelos y replicar la estrategia en otras ciudades para enfrentar el incremento global de desechos. Según el Banco Mundial, la producción de residuos crecerá un 70% hacia 2050 y América del Norte concentrará el 20% de la demanda mundial de soluciones de energía derivada de desechos.

Redacción de: Karen Rodríguez A.