La demencia se ha convertido en uno de los principales problemas de salud en Canadá, con cientos de miles de personas afectadas y un impacto cada vez más evidente en la mortalidad. Según Statistics Canada, cerca de 750.000 canadienses viven actualmente con Alzheimer, la enfermedad neurodegenerativa más común asociada a la demencia, que en 2022 fue la novena causa de muerte en el país.
La Agencia de Salud Pública de Canadá (ASPC) estima que entre abril de 2022 y marzo de 2023 casi 487.000 personas mayores de 65 años convivían con demencia diagnosticada. De ellas, unas 99.000 recibieron un diagnóstico reciente. Estas cifras no incluyen todos los tipos de demencia distintos al Alzheimer, lo que sugiere que el impacto real podría ser aún mayor.
Proyecciones al alza y fuerte impacto en mujeres
Las proyecciones muestran un crecimiento acelerado. La Sociedad de Alzheimer de Canadá advierte que para 2030 el número de personas con demencia podría acercarse al millón, y que para 2050 más de 1,7 millones de canadienses vivirán con la enfermedad. Cada día, más de 414 personas desarrollan demencia en Canadá, lo que equivale a más de 17 diagnósticos cada hora.
El impacto es especialmente significativo en las mujeres: en 2020, el 61,8% de los casos correspondía a mujeres, y se espera que para 2050 más de un millón de ellas vivan con demencia. Además, más de la mitad de los cuidadores en el país son mujeres, lo que incrementa las presiones sociales y económicas asociadas al problema.
Aunque la tasa de nuevos diagnósticos ha disminuido levemente en la última década, el envejecimiento de la población canadiense asegura que el número de casos seguirá en aumento. La demencia no solo acorta la esperanza de vida, sino que incrementa la vulnerabilidad a complicaciones como neumonía, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, infecciones y caídas accidentales.
Actualmente no existen tratamientos capaces de detener, retrasar o revertir la enfermedad. Por ello, los expertos insisten en la necesidad de políticas públicas más sólidas que impulsen la investigación, además de medidas de salud que incluyan actividad física, estimulación cognitiva, control de enfermedades crónicas, buena calidad del sueño, tratamiento de la pérdida auditiva y reducción del aislamiento social.
Con el aumento de casos proyectado para las próximas décadas, la demencia se perfila como uno de los mayores desafíos de salud pública en Canadá, con un impacto directo en las familias, los sistemas de cuidado y la economía nacional.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





