Una nueva encuesta sugiere que una mayoría de canadienses está abierta a explorar la posibilidad de que el país se una a la Unión Europea, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y cambios en las relaciones internacionales.
El sondeo, realizado a 4.000 personas en marzo por la firma Spark Advocacy, indica que uno de cada cuatro encuestados considera que sería una buena idea que Canadá se convierta en miembro formal del bloque europeo. Además, un 58% señaló que la propuesta al menos merece ser estudiada, mientras que el resto la considera una mala idea.
Los resultados reflejan una disposición creciente a reconsiderar las alianzas internacionales del país, especialmente en un escenario donde la relación con Estados Unidos ha enfrentado tensiones comerciales en los últimos años.

Un debate impulsado por el contexto internacional
El interés en la idea también ha sido alimentado por declaraciones recientes desde Europa. Autoridades europeas han sugerido, en tono exploratorio, que Canadá podría eventualmente integrarse al bloque, mientras que el Parlamento Europeo ha llamado a fortalecer los vínculos con el país norteamericano. Sin embargo, el primer ministro Mark Carney ha descartado la posibilidad de una adhesión formal, aunque ha reiterado su intención de profundizar la cooperación económica y de seguridad con Europa.
El debate también enfrenta desafíos estructurales, ya que los tratados actuales de la Unión Europea establecen que solo los países europeos pueden solicitar la membresía, lo que plantea obstáculos legales y geográficos para una eventual incorporación de Canadá.
Aun así, la encuesta evidencia un cambio en la percepción pública, en el que una parte significativa de la población considera alternativas para diversificar sus alianzas internacionales. En este contexto, la relación entre Canadá y Europa, ya consolidada como una asociación estratégica, podría seguir profundizándose, independientemente de una eventual membresía formal.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





