Este julio, Canadá, Estados Unidos y México se sientan a renegociar el tratado que regula el comercio libre entre los tres países. Se llama CUSMA en Canadá, T-MEC en México y USMCA en Estados Unidos, y básicamente define qué productos pueden cruzar fronteras sin pagar impuestos. Para Canadá, este es el momento económico más importante en décadas, porque Washington llega a la mesa con una actitud muy diferente a la de cuando se firmó el tratado.
El negociador comercial del presidente Trump, Jamieson Greer, le dijo hace poco a CBC News que Canadá debería aceptar “cierto nivel de aranceles elevados” como condición para renovar el acuerdo. Es decir: el socio más importante de Canadá quiere cambiar las reglas del juego, y hacerlo a su favor.
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Qué quiere Washington y por qué preocupa
La lista de exigencias de Estados Unidos incluye que Canadá abra su mercado agrícola protegido, especialmente el de la leche y el pollo, que hoy tiene barreras que favorecen a los productores locales, que se limiten los componentes chinos en los autos fabricados en Canadá, y que las empresas tecnológicas estadounidenses tengan más acceso al mercado digital canadiense. Además, Trump amenazó con aplicar aranceles del cien por ciento a los productos canadienses si Canadá sigue adelante con su decisión de importar vehículos eléctricos chinos.
Todo esto sucede mientras Canadá recién terminó un largo período de tensión arancelaria con Washington que afectó industrias enteras, desde el acero y el aluminio hasta la madera y los automóviles.
La respuesta de Canadá: buscar más socios
El gobierno de Carney no está sentado esperando. En los últimos meses abrió conversaciones comerciales con el Reino Unido, la Unión Europea y países de América Latina, precisamente para reducir la dependencia de Estados Unidos. La lógica es clara: si tienes más mercados a donde exportar, ningún socio tiene tanto poder sobre ti. También fue una señal política al llegar a la cita con la OTAN habiendo cumplido su compromiso de defensa, lo cual elimina uno de los principales reclamos de Washington contra Ottawa.
Pero la diversificación comercial no pasa de la noche a la mañana. Por ahora, la economía canadiense sigue dependiendo enormemente de su relación con Estados Unidos, y eso significa que lo que pase en las negociaciones de julio va a tener consecuencias reales.
Cómo llega esto al bolsillo de los hispanos en Canadá
Cuando hay tensión comercial entre Canadá y Estados Unidos, los efectos se sienten de varias formas. Los precios en el supermercado suben cuando los insumos o los productos importados cuestan más. Los empleos en manufactura, construcción y logística se vuelven menos seguros cuando las empresas no saben qué reglas van a regir en seis meses. Y quienes mandan remesas a sus familias en México, Colombia o Venezuela también se ven afectados, porque las tensiones comerciales presionan al dólar canadiense hacia abajo.
Vale la pena seguir este tema de cerca en los próximos meses. Lo que se decida en julio va a definir en buena parte las condiciones económicas de Canadá para los próximos años.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter.
Fuentes: CBC News (03/2026) | Brookings Institution (USMCA Review 2026) | BNN Bloomberg (2026) | Wikipedia: 2025-2026 US-Canada Trade War





