Casi la mitad de los dueños de mascotas en Canadá están evitando llevar a sus animales al veterinario debido a los elevados costos de la atención médica, según un informe reciente de PetSmart Charities of Canada en colaboración con Gallup.
El estudio señala que mantener una mascota en 2025 puede representar un gasto significativo para las familias. Los costos anuales se estiman entre $1,418 y $4,480, mientras que a lo largo de la vida del animal el gasto acumulado oscila entre $17,343 y $53,935. Estas cifras incluyen procedimientos iniciales como esterilización, vacunación y microchip, además de alimentación, accesorios, consultas médicas y tratamientos de emergencia.
El aumento en los precios de servicios veterinarios coincide con un incremento en la adopción de mascotas durante la pandemia de COVID-19, lo que generó una mayor demanda de atención. A esto se suma la escasez de profesionales veterinarios en Canadá, que ha elevado los costos y extendido los tiempos de espera en varias provincias.
Factores externos como la inflación y las tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos también han encarecido los insumos, medicamentos y equipos utilizados en clínicas veterinarias, contribuyendo al aumento generalizado de los precios.
Ante este panorama, diversas clínicas han comenzado a ofrecer planes de bienestar que permiten a los dueños de mascotas pagar cuotas mensuales o anuales para cubrir servicios básicos como vacunas y chequeos de rutina. Asimismo, existen seguros especializados que pueden reducir el impacto financiero de emergencias médicas o tratamientos de largo plazo, aunque su uso todavía no está generalizado en el país.
Riesgos a largo plazo
El informe advierte que la reducción en la frecuencia de visitas veterinarias podría tener consecuencias para la salud animal y pública, ya que disminuye la prevención de enfermedades y aumenta el riesgo de complicaciones médicas en el futuro.
El estudio concluye que, aunque Canadá mantiene una cultura sólida de tenencia responsable, el aumento sostenido de los costos amenaza con limitar el acceso equitativo a los servicios veterinarios, creando diferencias entre los hogares que pueden costear atención de calidad para sus mascotas y aquellos que deben restringirla por motivos económicos.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





