Canadienses reciben el Año Nuevo con tradicionales chapuzones helados en lagos del país

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Con temperaturas bajo cero, viento invernal y lagos cubiertos parcialmente de hielo, cientos de personas en distintas ciudades de Canadá dieron la bienvenida al Año Nuevo participando en los tradicionales baños de osos polares, una práctica que combina desafío físico, sentido comunitario y simbolismo de renovación.

En Dartmouth, Nueva Escocia, cerca de 500 personas se reunieron en el lago Banook para realizar el chapuzón anual, mientras que en Toronto, cientos más ingresaron a las aguas del lago Ontario, pese al frío extremo. Actividades similares se desarrollaron en múltiples puntos del país, consolidando esta tradición como una de las más visibles del 1 de enero.

Beneficios y riesgos del baño en agua fría

Para muchos participantes, “nadar” con osos polares representa una experiencia intensa y emocional, asociada al cierre de un año y al inicio de otro con energía renovada. Organizadores de estos eventos señalan que los baños fríos se han vinculado a posibles beneficios físicos y mentales, como la recuperación muscular y la reducción del estrés, siempre que se practiquen de forma controlada y por periodos breves.

Sin embargo, especialistas en salud advierten que la exposición repentina al agua helada puede implicar riesgos, especialmente para personas con afecciones cardíacas u otros problemas médicos. El llamado “shock por frío” puede provocar aumentos bruscos de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, por lo que se recomienda no participar sin preparación previa ni supervisión adecuada.

A pesar de las advertencias, los chapuzones de Año Nuevo continúan atrayendo a miles de personas en todo Canadá, incluyendo a miembros de comunidades latinas que ven en esta tradición una forma diferente de integrarse a las celebraciones invernales del país y comenzar el año con un desafío simbólico y colectivo. 

Redacción de: Karen Rodríguez A.