Los canadienses podrían enfrentar un invierno menos severo de lo habitual, según las nuevas previsiones a largo plazo del Old Farmer’s Almanac. El pronóstico para 2025-2026 anticipa temperaturas superiores a lo normal en la mayor parte del país, con la excepción del sureste de Ontario, donde se esperan condiciones más frías.
Carol Connare, editora en jefe del almanaque, explicó que el aumento de la humedad atmosférica ligado al calentamiento global dará lugar a precipitaciones más intensas y frecuentes en diversas regiones, lo que podría traducirse en lluvias, aguanieve y nevadas más voluminosas.
Condiciones por regiones
En el norte de Canadá, se proyecta un invierno templado: húmedo en Nunavut y en el sur de Yukón, pero más seco en los Territorios del Noroeste y el norte del territorio yukonés. Por otra parte, en el Atlántico canadiense, se anticipan temperaturas superiores a la media, con más nieve y lluvia de lo habitual. Los períodos más fríos llegarían en diciembre y enero, con nevadas destacadas a partir de noviembre.
El sur de Quebec experimentará un invierno más cálido de lo normal y con más precipitaciones, aunque menos nieve de lo acostumbrado. En contraste, el norte de la provincia tendrá un clima templado y con nevadas. Mientras que, en Ontario, el sureste vivirá un invierno más frío y seco, pero con menos nieve, mientras que el suroeste enfrentará temperaturas más cálidas y más precipitaciones. El norte, por su parte, tendrá un invierno templado y nevado.
Las praderas canadienses verán condiciones más cálidas en el sur, con más lluvias que nieve, mientras que en el norte predominará un clima seco. En Alberta se esperan diferencias marcadas: un invierno húmedo en el sur y más nevadas en el norte.
En la Columbia Británica, el sur registrará temperaturas más altas de lo normal, aunque con olas de frío entre noviembre y febrero. Las nevadas se concentrarán en noviembre y diciembre, con precipitaciones por encima de lo normal en el sur y menores en el norte.
Una fórmula centenaria
El Old Farmer’s Almanac, fundado en 1792, asegura basar sus previsiones en una fórmula “secreta” que combina patrones solares, climatología e información meteorológica histórica. Sus autores afirman que el método alcanza un 80% de precisión. La edición canadiense de 2026, disponible en tiendas a partir de esta semana, mantiene la tradición iniciada en 1982 y continúa ofreciendo proyecciones detalladas para las distintas regiones del país.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





