La propuesta del gobierno de Manitoba de prohibir el acceso de niños y adolescentes a redes sociales y chatbots de inteligencia artificial ha reactivado el debate en otras provincias, donde padres, autoridades y jóvenes expresan posiciones divididas sobre la regulación del entorno digital.
El primer ministro provincial, Wab Kinew, anunció su intención de avanzar con esta medida, argumentando la necesidad de proteger a los menores frente a plataformas diseñadas para captar su atención y afectar sus patrones de comportamiento. Aunque no se han detallado aspectos clave como el límite de edad o los mecanismos de aplicación, la iniciativa apunta a un mayor control del uso de tecnologías digitales en edades tempranas.
La propuesta ha encontrado eco en padres de provincias como Alberta, quienes consideran que una regulación más estricta podría prevenir riesgos asociados al uso temprano de redes sociales, como la exposición a contenidos inapropiados o interacciones con desconocidos. Sin embargo, el gobierno de Alberta ha señalado que, por el momento, no contempla implementar restricciones similares, aunque sigue de cerca el desarrollo de la iniciativa en Manitoba.
Posturas divididas entre regulación, educación y libertades digitales
El debate se enmarca en un contexto internacional donde algunos países ya han comenzado a legislar sobre el tema. Australia se convirtió recientemente en el primer país en establecer una ley que impone límites de edad para el uso de redes sociales, incluyendo sanciones económicas para las empresas que incumplan la normativa.
En Canadá, miembros del Partido Liberal aprobaron una resolución no vinculante que propone fijar en 16 años la edad mínima para acceder a estas plataformas. Paralelamente, organizaciones como Children First Canada han intensificado su llamado a una regulación más estricta, advirtiendo que los menores no solo utilizan redes sociales, sino también videojuegos y sistemas de inteligencia artificial que pueden implicar riesgos. Incluso, activistas se manifestaron en la Parliament Hill para exigir al gobierno federal que acelere la presentación de legislación sobre daños en línea.
No obstante, entre los jóvenes persisten dudas sobre la efectividad de una prohibición. Algunos consideran que las restricciones podrían ser fácilmente evadidas y plantean que una alternativa más viable sería fortalecer la educación digital y la conciencia sobre los riesgos.
El debate refleja un desafío creciente para los gobiernos: equilibrar la protección de niños y adolescentes en el entorno digital con la viabilidad de aplicar restricciones en plataformas globales y altamente accesibles.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





