Una combinación de dieta mediterránea baja en calorías, ejercicio diario y apoyo nutricional puede prevenir la diabetes tipo 2 en personas con sobrepeso y obesidad severa de entre 55 y 75 años, según un nuevo estudio publicado en Annals of Internal Medicine.
La investigación, parte del ensayo clínico español Predimed-Plus, siguió durante ocho años a más de 6.800 adultos con síndrome metabólico, un factor de riesgo clave para la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Los resultados mostraron que quienes redujeron su ingesta calórica y realizaron actividad física moderada, con seguimiento profesional, tuvieron un 31% menos de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 que los participantes que solo siguieron una dieta mediterránea sin restricciones.
“El hallazgo clave es que cambios moderados y sostenidos en el estilo de vida podrían prevenir millones de casos de diabetes en el mundo”, señaló el Dr. Frank Hu, coautor del estudio y profesor de nutrición en la Escuela de Salud Pública de Harvard.
Pérdida moderada, impacto duradero
Aunque la pérdida de peso promedio fue de apenas un 3% a 4%, el grupo de intervención logró reducir grasa abdominal, mejorar su índice de masa corporal y mantener esos cambios durante seis años, algo poco habitual en estudios de este tipo.
“La adherencia fue asombrosa. La mayoría de las personas en programas similares no logra sostener los cambios en el tiempo”, afirmó Christopher Gardner, investigador de Stanford, que no participó en el estudio.
El programa incluyó sesiones periódicas con dietistas, monitoreo de objetivos y asesoramiento constante, factores que, según los autores, explican la adherencia prolongada. La dieta mediterránea, centrada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y pescado, ya ha demostrado beneficios en la prevención de enfermedades cardíacas, cáncer y deterioro cognitivo.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





