El cambio climático ha venido afectando la vida cotidiana de los pobladores de todo el planeta y esa alteración de la composición de la atmósfera global trae consigo consecuencias negativas para la naturaleza y para la propia vida en la tierra.
Lo que se observa, es una menor disponibilidad de agua, un menor rendimiento de los cultivos, el aumento de riesgo de sequías, la pérdida de diversidad, los incendios forestales y las olas de calor que están provocando cambios en forma de desertificación, subida del nivel del mar o temperaturas extremas. Esto genera preocupaciones en muchas personas.
En Canadá no es diferente y docentes de todo el país han expresado que las nuevas generaciones deben ser preparadas para enfrentar consecuencias serias de este fenómeno. Manifiestan que esta responsabilidad cabe al sistema educativo de todo el país.
Los recientes incendios forestales registrados en varias partes del territorio, han destruido muchas viviendas y sus moradores se han visto obligados a escapar de sus comunidades. Asimismo, en algunas regiones las personas han tenido que convivir con el humo y muchos canadienses se han visto obligados a respirar la densa niebla de los incendios.
Sobre los currículos académicos
El cambio climático y la educación ambiental están presentes en la mayoría de los currículos de ciencias en todas las provincias, el problema es que a veces no se dedica el tiempo necesario para que los estudiantes puedan tomar conciencia del futuro que les espera.
En algunos casos, se ha adoptado un enfoque más interdisciplinario, explicando a los alumnos sobre el cambio climático y su impacto en la comunidad. También se valen de ejemplos prácticos para una mejor toma de conciencia de esta realidad, como por ejemplo, destacando las varias alertas sobre la calidad del aire registradas en el sur de Ontario.
Cómo ven los canadienses el cambio climático
El instituto Learning for a Sustainable Future, realizó un estudio cuyo resultado reveló que el 62 por ciento de los canadienses piensa que el cambio climático es un problema urgente y que las escuelas deberían dar una alta prioridad a este tema.
Hicieron parte de este estudio 4,228 personas, de las cuales 600 eran profesores. La mayoría de estos últimos, reconoció enfrentar dificultades para enseñar esta materia. Asimismo, el 66 por ciento respondió que le faltaba tiempo y un 60 por ciento argumentó que necesitaba más desarrollo profesional para ejercer satisfactoriamente la tarea.
En el caso de Ontario, el Ministerio de Educación aseveró que el currículo provincial ofrece oportunidades para estudiar temas ambientales como el cambio climático y que además realizan revisiones periódicas de los cursos afines a la materia como geografía y ciencias.
Redacción de: J.Bendezu, LJI Reporte





