Las tasas de vacunación en jardines de infantes en Estados Unidos disminuyeron por tercer año consecutivo, mientras que las exenciones para no vacunar alcanzaron un nuevo récord, según datos publicados el jueves por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esta tendencia preocupa a los expertos en salud pública, especialmente en un contexto de aumento de casos de sarampión.
El porcentaje de niños con exenciones, principalmente por razones no médicas, subió al 4,1% en el año escolar 2024-25, frente al 3,7% del año anterior. Paralelamente, la cobertura nacional para las vacunas obligatorias contra sarampión, paperas y rubéola descendió al 92,5%, aún por debajo del umbral del 95% recomendado para garantizar una protección colectiva eficaz.
Crece la desconfianza en la vacunación infantil
Antes de la pandemia de COVID-19, las tasas de vacunación infantil en Estados Unidos se mantenían estables y altas, gracias en parte a los requisitos escolares. Actualmente, sin embargo, la desinformación, la polarización política y la desconfianza generada durante la crisis sanitaria han contribuido a que más familias opten por no vacunar a sus hijos.
“Los padres deben consultar con sus profesionales de la salud sobre las opciones para sus familias”, indicó el comunicado oficial de los CDC, que este año publicó los datos sin mayores comentarios ni análisis públicos. A pesar de la postura neutral, la agencia reiteró que “la vacunación sigue siendo la forma más eficaz de proteger a los niños de enfermedades graves como el sarampión y la tos ferina”.
Todos los estados de EE. UU. exigen ciertas vacunas para el ingreso escolar, aunque también permiten exenciones médicas, religiosas o personales. Mientras las exenciones médicas se han mantenido estables en torno al 0,2%, las no médicas han aumentado progresivamente. La disparidad es evidente: en Idaho, el 15,4% de los niños de kínder tuvieron alguna exención, mientras que en Connecticut la cifra fue inferior al 0,5%.
El retroceso en la vacunación se da justo cuando el país atraviesa su peor brote de sarampión en más de 30 años, con más de 1.300 casos confirmados en lo que va del año. La disminución de la inmunización en espacios escolares, donde los contagios pueden propagarse rápidamente, representa un riesgo importante para la salud pública, advierten los especialistas.
En este contexto, las autoridades sanitarias llaman a reforzar la educación sobre la seguridad y eficacia de las vacunas, y a proteger la salud infantil mediante políticas que promuevan la cobertura universal de inmunización.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





