Un grupo internacional de investigadores advirtió que el aumento sostenido en el consumo de alimentos ultraprocesados (AUP) constituye una seria amenaza para la salud pública y pidió a los países la adopción de políticas más estrictas, incluidas advertencias en empaques, restricciones de comercialización e impuestos dirigidos a determinados productos.
El debate sobre qué debe considerarse un alimento ultraprocesado ha dividido al ámbito científico, pero los autores sostienen que los riesgos asociados al creciente consumo de estos productos justifican acciones inmediatas.
En el primero de tres artículos publicados en la revista The Lancet, el equipo revisó 104 estudios que vinculan dietas ricas en ultraprocesados con mayor probabilidad de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y muerte prematura. Otro análisis mostró que estos productos representan más de la mitad de las calorías consumidas en Estados Unidos, Australia y el Reino Unido. Un tercer estudio atribuyó este patrón a la influencia de grandes corporaciones alimentarias que, mediante marketing intensivo y producción a gran escala, han modificado las dietas globales.
Debates sobre la clasificación de ultraprocesados
Los investigadores proponen que los gobiernos implementen advertencias visibles en los envases, limiten la publicidad, especialmente la dirigida a niños, e introduzcan impuestos específicos a ciertos AUP, destinando los recursos a abaratar alimentos frescos para los hogares con menores ingresos.
Según el análisis, ocho conglomerados —entre ellos Nestlé, PepsiCo, Unilever y Coca-Cola— concentraron el 42% de los activos del sector de alimentos ultraprocesados en 2021, lo que refuerza el impacto de su capacidad de influencia en los patrones de consumo.
El equipo reconoció críticas sobre la clasificación Nova, un sistema que cataloga los alimentos según su nivel de procesamiento y que ha sido cuestionado por no considerar directamente nutrientes como grasas, sal y azúcar. Este enfoque ha incluido como ultraprocesados algunos productos que tradicionalmente se perciben como saludables, como sustitutos cárnicos o leches vegetales.
Los investigadores señalan la necesidad de estudios que permitan aislar el efecto del ultraprocesamiento en alimentos específicos y comprender los mecanismos que explican su asociación con enfermedades.
Los autores sostienen que, pese a las incertidumbres científicas, el aumento del consumo de AUP y su impacto en la salud justifican una respuesta regulatoria inmediata para reducir riesgos y mitigar efectos crecientes en sistemas sanitarios y poblaciones vulnerables.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





