Para quienes son inmigrantes temporales en Columbia Británica o conocen a alguien que lo es, esta noticia es importante. El premier de BC, David Eby, rechazó públicamente el martes 17 de marzo la propuesta del gobierno federal de ampliar el Programa de Trabajadores Extranjeros Temporales (TFW, por sus siglas en inglés) en zonas rurales. Su argumento: en lugar de solucionar el problema de escasez laboral, la medida expone a trabajadores vulnerables a la explotación sin darles ninguna certeza sobre su futuro.
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¿Qué propuso el gobierno federal?
El jueves 13 de marzo, el gobierno de Mark Carney anunció una medida dirigida a empleadores rurales: podrían aumentar la proporción de trabajadores extranjeros temporales de bajo salario en su nómina del 10% al 15%. En términos simples, si un negocio rural tiene 100 empleados, antes podía tener 10 trabajadores extranjeros temporales; con la nueva medida podría tener 15.
La medida podría entrar en vigor desde el 1 de abril de 2026, pero tiene una condición importante: solo dura hasta marzo de 2027. Después de esa fecha, no hay nada definido. Además, las provincias deben solicitarla voluntariamente, y tras las declaraciones de Eby el martes, es poco probable que BC haga esa solicitud.
¿Por qué Eby la rechaza?
Para entender la postura de Eby hay que entender cómo funciona el TFW: este programa ata al trabajador a un empleador específico. Eso significa que si el empleador trata mal al trabajador, este no puede simplemente cambiar de trabajo sin arriesgar su estatus migratorio. Esa dependencia es lo que Eby llama “exposición a la explotación”.
En sus propias palabras: “La idea de que la solución a los desafíos que enfrentamos sea una ampliación de este programa es, francamente, un poco frustrante”. Eby agrega que traer personas bajo esta figura, sabiendo que en 2027 sus permisos vencen y pueden enfrentar deportación, no es una solución real. Es aplazar el problema dos años.

¿Qué pide Eby en cambio?
Eby no está en contra de recibir trabajadores extranjeros. Lo que pide es que lleguen con una vía real hacia la residencia permanente. Para eso reclama que BC tenga acceso al Programa Provincial de Nominados (PNP), el mismo mecanismo que Quebec ya tiene y que le permite a esa provincia seleccionar inmigrantes económicos y ofrecerles un camino concreto para quedarse.
La diferencia es fundamental: el TFW trae personas que desde el inicio saben que se van. El PNP trae personas que pueden quedarse. Para una comunidad rural que necesita mano de obra estable, la segunda opción tiene mucho más sentido a largo plazo.
El contexto: lo que está pasando en la Sunshine Coast
Para entender por qué este debate se puso tan tenso, hay que mirar lo que está viviendo la Sunshine Coast, una región costera de BC con una crisis real de escasez laboral. El alcalde de Sechelt, John Henderson, le pidió directamente a Eby que solicitara la expansión del TFW, porque sectores como turismo, construcción y servicios están al límite.
Pero Henderson también le apuntó al gobierno federal: “La ausencia de claridad, la falta de un mapa de ruta publicado, el silencio sobre qué pasará después de 2027, está creando agonía real”. Y no es solo angustia administrativa: hay trabajadores temporales en esa región cuyos permisos vencen este mismo año. Muchos tienen hijos nacidos en Canadá y no saben si van a poder quedarse.
¿En qué afecta esto a los inmigrantes?
Para quienes trabajan bajo el TFW en BC, esta noticia confirma una incertidumbre que muchos ya sentían: el gobierno provincial no va a pelear por extender este programa. Eby quiere un sistema diferente y más justo, pero ese sistema todavía no existe para BC.
Para quienes trabajan en zonas rurales y cuyo empleador depende del TFW, existe la posibilidad de que ese empleador deba reducir su plantilla de trabajadores extranjeros si BC no solicita la extensión del programa.
La tensión de fondo es más grande que este debate puntual: Canadá aún no ha resuelto si trata a los inmigrantes temporales como mano de obra desechable o como personas que merecen una vía real para quedarse.
En síntesis: el premier Eby rechaza la expansión porque no resuelve nada de fondo: trae personas, las usa dos años y las devuelve. Lo que reclama es un programa como el de Quebec que permita a los trabajadores extranjeros convertirse en residentes permanentes reales. Mientras ese debate sigue abierto, los más afectados son quienes ya están trabajando en Canadá, con sus familias establecidas, sin saber qué va a pasar con su estatus cuando venzan sus permisos.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter.





