OTTAWA. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró esta semana que no está dispuesto a extender automáticamente el Tratado entre Canadá, Estados Unidos y México (CUSMA), una declaración que añade incertidumbre sobre el futuro del principal acuerdo comercial de América del Norte.
Aunque no significa que el tratado vaya a desaparecer de inmediato, las declaraciones del mandatario estadounidense aumentan la presión sobre las negociaciones que deberán llevar a cabo los tres países antes de la revisión prevista del acuerdo. Para Canadá, donde millones de empleos dependen directa o indirectamente del comercio con Estados Unidos, el tema tiene importantes implicaciones económicas.
El CUSMA, conocido en Estados Unidos como USMCA y en México como T-MEC, entró en vigor en 2020 para reemplazar el antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). El acuerdo regula el intercambio de bienes y servicios entre los tres países y establece las reglas para sectores estratégicos como la industria automotriz, la agricultura, la manufactura, la energía y el comercio digital.
Uno de sus elementos menos conocidos es la llamada cláusula de revisión, que obliga a los tres gobiernos a evaluar periódicamente el funcionamiento del tratado y decidir si continúa vigente. La negativa de Trump a respaldar una extensión automática no implica que el acuerdo termine, pero sí anticipa negociaciones más complejas durante los próximos meses.
Para Canadá, el mayor desafío radica en la estrecha relación económica que mantiene con Estados Unidos. Cerca de tres cuartas partes de las exportaciones canadienses tienen como destino el mercado estadounidense, una dependencia que convierte cualquier cambio en las reglas comerciales en un asunto de interés nacional.
El impacto también podría sentirse en Ontario, donde sectores como la industria automotriz, la fabricación de autopartes, la logística y el transporte mantienen una integración profunda con empresas estadounidenses y mexicanas. Muchas cadenas de producción cruzan la frontera varias veces antes de que un vehículo llegue al consumidor final.
Para la comunidad latina, especialmente para quienes trabajan en manufactura, distribución, agricultura o comercio internacional, el debate no es ajeno. Una eventual modificación del tratado podría influir en las decisiones de inversión de algunas empresas, en la competitividad de determinados sectores y, a largo plazo, en la estabilidad de algunos empleos.
Sin embargo, especialistas en comercio internacional insisten en que no hay razones para esperar cambios inmediatos. El CUSMA continúa plenamente vigente y cualquier modificación requerirá un proceso de negociación entre los tres gobiernos. Además, un eventual retiro de alguno de los países implicaría procedimientos legales y diplomáticos que tomarían tiempo.
Más allá de las declaraciones políticas, la discusión refleja un desafío que Canadá enfrenta desde hace años: cómo mantener una relación comercial sólida con su principal socio económico mientras busca diversificar sus mercados y reducir la dependencia de un solo país.
Durante las próximas semanas se espera que funcionarios de Canadá, Estados Unidos y México continúen las conversaciones sobre el futuro del tratado. Mientras tanto, empresas, trabajadores y analistas seguirán atentos a una negociación que podría definir buena parte del rumbo económico de Norteamérica durante la próxima década.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





