Un nuevo estudio internacional advierte que la enfermedad renal crónica (ERC) se está convirtiendo en una de las mayores amenazas de salud pública a nivel global, con casi 800 millones de adultos afectados en 2023. Aunque Canadá muestra una reducción en la prevalencia de esta afección en comparación con décadas pasadas, el país enfrenta un problema creciente: la mortalidad por enfermedad renal está aumentando de forma significativa.
La investigación, publicada en la revista médica The Lancet y basada en datos de 204 países, señala que la ERC se ha convertido en la novena causa principal de muerte en el mundo y la duodécima causa de discapacidad. Entre los factores que impulsan su expansión se encuentran el envejecimiento poblacional, el aumento global de la diabetes y la hipertensión, y los efectos del cambio climático sobre la salud renal.
Canadá registra menos casos, pero más muertes
En 2023, la prevalencia de enfermedad renal crónica en Canadá fue del 9,6%, una cifra inferior a la de Estados Unidos (11,7%) y a la media global (14,2%). Además, desde 1990 hasta 2023, el país logró reducir esta prevalencia en 6,9%, un indicador que sugiere avances en el control de factores de riesgo como la diabetes y la presión arterial.
Sin embargo, el estudio revela un dato preocupante: la mortalidad por ERC en Canadá aumentó un 73,3% desde 1990, alcanzando una tasa estandarizada por edad de 17,5 muertes por cada 100.000 habitantes en 2023. Es decir, una proporción creciente de canadienses que viven con esta enfermedad están muriendo a causa de ella.
El Dr. Marcello Tonelli, coautor del estudio, profesor de la Universidad de Calgary y presidente de la Sociedad Internacional de Nefrología, advierte que el problema no radica en el control de los factores de riesgo, sino en la falta de detección temprana. Tonelli pide reforzar la detección temprana especialmente en poblaciones indígenas, así como en adultos “más jóvenes”, entre 45 y 60 años, quienes pueden desarrollar la enfermedad sin síntomas evidentes. Además, urge al gobierno federal a implementar un plan nacional de acción similar al que se aplicó para la diabetes, dado que la detección temprana puede generar ahorros estimados de hasta 45 dólares por cada dólar invertido.
El estudio también resaltó que, pese a la disminución local, Canadá sigue por encima de otros países de altos ingresos como el Reino Unido (8,4%) y Australia (8,8%), lo que subraya la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, monitoreo y acceso a atención especializada.
Con una población que envejece y un sistema de salud bajo presión, expertos coinciden en que la enfermedad renal crónica es un desafío creciente que Canadá debe enfrentar con estrategias más robustas de prevención y tratamiento oportuno.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





