Un nuevo estudio internacional ha revelado que, aunque las tasas de suicidio entre la mayoría de los jóvenes en Canadá se han mantenido estables o incluso han disminuido en las últimas dos décadas, las adolescentes representan una excepción preocupante: sus cifras han seguido aumentando de manera sostenida desde 2001.
La investigación, publicada en la revista Journal of Preventive Medicine, analizó los registros de defunciones de Canadá, Estados Unidos y Corea del Sur entre 2001 y 2023. El equipo de la Facultad de Medicina Chobanian y Avedisian de la Universidad de Boston examinó tendencias de suicidio en jóvenes de entre 10 y 29 años, observando patrones diferenciados por género y edad.
En Canadá, los datos muestran que las tasas de suicidio entre adolescentes de 10 a 19 años varones disminuyeron ligeramente, menos de un 1% anual, durante el periodo de estudio. Sin embargo, entre las adolescentes de la misma franja etaria se registró un aumento de aproximadamente un 2% cada año, una tendencia acumulativa que se traduce en un incremento significativo a largo plazo.
Comparaciones internacionales: EE. UU. y Corea del Sur
El análisis comparativo mostró que esta tendencia no es exclusiva de Canadá. En Estados Unidos, las tasas de suicidio de adolescentes mujeres aumentaron un 3,4% anual a lo largo de dos décadas, alcanzando un punto máximo entre 2008 y 2017 antes de estabilizarse. En el caso de los adolescentes varones, las tasas subieron durante varios años, pero disminuyeron en torno al 3% entre 2017 y 2023.
En Corea del Sur, la situación resultó aún más alarmante. Entre 2015 y 2023, las tasas de suicidio de adolescentes mujeres se incrementaron hasta alcanzar casi un 11%, mientras que las correspondientes a varones aumentaron alrededor de un 5% anual en el mismo periodo. Los investigadores destacan que Corea del Sur presenta actualmente una de las cifras más altas de suicidio juvenil a nivel mundial, especialmente entre mujeres jóvenes.
Aunque la investigación no se centra exclusivamente en las causas, los especialistas identifican factores de riesgo vinculados a las condiciones sociales y culturales actuales. Entre ellos se incluyen la presión asociada a la imagen corporal y los estándares de belleza amplificados por las redes sociales, el acoso en línea y la insuficiente cobertura de servicios de salud mental adaptados a adolescentes mujeres.
El estudio concluye que, aunque existen signos alentadores de estabilización o reducción en algunos sectores de la juventud, el incremento sostenido del suicidio entre adolescentes mujeres constituye una advertencia seria para los sistemas de salud y educación. La investigación enfatiza que el fortalecimiento de las políticas de prevención, adaptadas a género y edad, será crucial para revertir esta tendencia en los próximos años.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





