TORONTO. Son quienes ayudan a levantar a un adulto mayor de la cama, preparan sus comidas, acompañan a personas con discapacidad, apoyan a pacientes que se recuperan de una cirugía y, en muchos casos, se convierten en el principal vínculo entre una persona vulnerable y el sistema de salud. Sin embargo, pocas profesiones son tan poco conocidas por el público como la de los Personal Support Workers (PSW).
Esta semana, decenas de estos trabajadores se manifestaron frente a Queen’s Park, en Toronto, para expresar su rechazo a la creación del nuevo organismo regulador que supervisará la profesión en Ontario. Los participantes sostienen que la medida fue implementada sin suficiente consulta y temen que pueda traducirse en mayores costos, más requisitos administrativos y nuevas cargas para un sector que ya enfrenta escasez de personal y altas tasas de agotamiento.
Aunque el debate gira alrededor de un cambio regulatorio, la protesta también abrió una conversación más amplia sobre el papel que desempeñan los PSW dentro del sistema de salud canadiense.
A diferencia de médicos o enfermeros, los Personal Support Workers no realizan diagnósticos ni prescriben tratamientos. Su trabajo consiste en brindar apoyo directo a personas que necesitan ayuda para desarrollar actividades básicas de la vida diaria. Asisten a adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, pacientes en recuperación y personas con discapacidad, tanto en hospitales como en hogares de cuidado de larga duración y, cada vez con mayor frecuencia, en las propias viviendas de los pacientes.
Con el envejecimiento de la población canadiense, la demanda de estos trabajadores ha crecido de manera constante. Ontario calcula que necesitará miles de nuevos PSW durante los próximos años para responder al aumento de personas mayores que requieren atención y cuidados permanentes.
Para la comunidad latina, esta profesión tiene un significado especial. Muchos inmigrantes encuentran en ella una de las primeras oportunidades para ingresar al sistema de salud canadiense. Los programas de formación suelen tener una duración relativamente corta y ofrecen buenas perspectivas de empleo, especialmente en ciudades como Toronto, Mississauga, Hamilton y Ottawa.
Sin embargo, organizaciones que representan a estos trabajadores afirman que el sector continúa enfrentando desafíos importantes. Entre ellos mencionan salarios que consideran insuficientes frente a la responsabilidad del cargo, jornadas físicamente exigentes, dificultades para retener personal y una carga emocional considerable derivada del trabajo diario con personas en condiciones de salud delicadas.
La creación del nuevo organismo regulador busca establecer estándares comunes para la profesión, fortalecer la supervisión y aumentar la confianza del público en los servicios que prestan los PSW. El gobierno provincial sostiene que el nuevo modelo contribuirá a mejorar la calidad de la atención y la protección de los pacientes.
Quienes participaron en la manifestación no rechazan necesariamente la existencia de estándares profesionales. Su principal preocupación es que el nuevo sistema aumente las obligaciones para los trabajadores sin resolver los problemas estructurales que, según afirman, afectan desde hace años al sector, como la escasez de personal y las condiciones laborales.
Más allá del debate regulatorio, la protesta recuerda una realidad que muchas familias conocen de cerca. Detrás del funcionamiento cotidiano del sistema de salud existe una profesión que, aunque pocas veces ocupa los titulares, resulta indispensable para que miles de personas puedan vivir con dignidad, permanecer en sus hogares o recibir atención en centros especializados.
Con una población que envejece rápidamente y una creciente demanda de cuidados de larga duración, el futuro de los Personal Support Workers será también una parte importante del futuro del sistema de salud canadiense.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





