Los seres humanos presentan niveles de monogamia superiores a los de la mayoría de sus parientes primates, aunque inferiores a los de especies como los castores, según un nuevo análisis realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge. El estudio evaluó la proporción de hermanos completos y medios hermanos en diversas especies y en múltiples poblaciones humanas a lo largo de la historia, con el fin de estimar la tendencia hacia la monogamia en cada caso.
La investigación, publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B, utilizó modelos computacionales y datos genéticos para establecer un índice comparativo. Las especies y sociedades con mayor prevalencia de vínculos de pareja estables suelen presentar un número más elevado de hermanos que comparten ambos progenitores, mientras que las especies con sistemas de apareamiento polígamos o promiscuos generan más medios hermanos.
Según los resultados, los castores encabezan la lista con un índice de monogamia del 72%, seguidos por los humanos con un 66% y las suricatas con un 60%. Estas especies integran lo que los investigadores denominan la “primera división” de la monogamia. En contraste, especies como los delfines y los chimpancés muestran índices significativamente más bajos, cercanos al 4%, mientras que los gorilas de montaña alcanzan un 6%.
Humanos en la élite de la monogamia entre mamíferos
El análisis colocó a los humanos en séptimo lugar entre once especies clasificadas como socialmente monógamas o con vínculos de pareja duraderos. El equipo consideró datos genéticos de sitios arqueológicos y de 94 sociedades humanas, confirmando que las prácticas de apareamiento presentan variaciones culturales, pero mantienen un patrón general de predominio de uniones estables.
Incluso las sociedades humanas con proporciones relativamente bajas de hermanos completos se ubicaron por encima de las especies consideradas no monógamas en el estudio. Los resultados refuerzan la visión de que la monogamia ha sido un elemento clave en la organización social humana, vinculada históricamente con la cooperación y el desarrollo de estructuras familiares complejas.
Expertos independientes señalaron que el método empleado representa una herramienta novedosa para comparar patrones de apareamiento entre mamíferos y subrayaron que los humanos destacan por la frecuencia de vínculos de pareja estables en comparación con otros primates. También indicaron que, más allá de la monogamia, la estructura social humana se sostiene en una combinación de relaciones de parentesco, cooperación comunitaria e instituciones culturales.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





