Cada vez más hospitales infantiles en Norteamérica están incorporando perros terapeutas y “facility dogs” como parte de sus equipos de atención médica, en una tendencia que especialistas consideran clave para reducir el estrés y mejorar la recuperación emocional de niños hospitalizados. Estudios recientes muestran que incluso interacciones breves con estos animales pueden disminuir ansiedad, dolor y presión arterial en pacientes pediátricos.
A diferencia de los perros de terapia que realizan visitas ocasionales junto a voluntarios, los llamados “facility dogs” trabajan a tiempo completo dentro de los hospitales y reciben entrenamiento especializado para participar en procedimientos médicos, sesiones de rehabilitación y acompañamiento emocional.
Investigadores del Human-Animal Bond Lab de la Universidad de Arizona señalan que la presencia de estos perros proporciona “normalidad y confort” en entornos hospitalarios que suelen resultar intimidantes para los niños. Además, diversos estudios han detectado reducciones en niveles de cortisol y señales fisiológicas de estrés después del contacto con animales entrenados.
Los programas han crecido rápidamente en los últimos años. Expertos afirman que la asistencia al Facility Dog Summit, encuentro anual dedicado a este tipo de iniciativas, casi se duplicó entre 2024 y 2025, reflejando el interés creciente de hospitales pediátricos por incorporar este modelo de atención.
Más que compañía: apoyo emocional para pacientes y familias
Especialistas explican que los perros no solo ayudan a los pacientes, sino también a padres, hermanos y cuidadores que enfrentan largos períodos de hospitalización. En muchos casos, los animales participan en terapias de rehabilitación, acompañan procedimientos dolorosos e incluso ofrecen apoyo emocional en cuidados paliativos.
Los hospitales mantienen estrictos protocolos sanitarios para garantizar la seguridad de los pacientes. Los perros reciben controles veterinarios constantes, usan accesorios lavables y solo ingresan a determinadas áreas médicas bajo normas específicas de higiene. En pacientes en aislamiento, permanecen fuera de la habitación, salvo excepciones humanitarias en casos críticos.
Organizaciones especializadas como Canine Assistants y Canine Companions trabajan actualmente con hospitales infantiles de distintos estados para ampliar el acceso a perros entrenados. Solo uno de estos programas ha colocado más de 80 perros en centros pediátricos de Estados Unidos.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





