El avance mundial en la lucha contra las enfermedades no transmisibles (ENT), como las cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, se ha desacelerado de manera significativa desde 2020, advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas enfermedades, responsables de 43 millones de muertes anuales, representan la principal causa de mortalidad a nivel global.
El nuevo informe de la agencia de la ONU, titulado “Salvar vidas, gastar menos” subraya que incluso incrementos modestos en la inversión permitirían salvar millones de vidas y generar hasta un billón de dólares en beneficios económicos. La OMS estima que 18 millones de los fallecimientos asociados a ENT cada año corresponden a personas menores de 70 años, mientras que cientos de millones más viven con al menos una de estas enfermedades.
Progreso detenido y brechas económicas
Entre 2010 y 2019, casi todos los países registraron avances en la reducción de la carga de las ENT. Sin embargo, el informe destaca que el progreso “se ha desacelerado significativamente en la mayoría de las regiones” durante los últimos cuatro años. Entre los factores que explican este retroceso figuran la disminución de la asistencia internacional para el desarrollo en salud, el aumento de la deuda en numerosos países y la incertidumbre geopolítica que ha desplazado prioridades.
La OMS advierte que el 75% de las muertes por ENT y problemas de salud mental se producen en países de ingresos bajos y medianos, que enfrentan limitaciones adicionales para sostener inversiones en sistemas sanitarios. Actualmente, más de mil millones de personas en el mundo viven con condiciones de salud mental, lo que agrava los desafíos.
El organismo recomienda fortalecer intervenciones de alto impacto y bajo costo, como aumentar los impuestos al tabaco y al alcohol, restringir la publicidad nociva dirigida a menores y mejorar el control de la hipertensión. Según la OMS, estas medidas requerirían una inversión promedio de apenas tres dólares por persona al año y podrían salvar 12 millones de vidas para 2030, además de prevenir 28 millones de infartos y accidentes cerebrovasculares.
En total, la implementación plena de estas acciones sumaría 150 millones de años de vida saludable y generaría más de un billón de dólares en beneficios económicos globales, reforzando el argumento de la OMS de que la inversión en la lucha contra las ENT es no solo una estrategia sanitaria, sino también una necesidad urgente para el desarrollo social y económico.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





