Las tasas de cáncer de cuello uterino en Canadá han dejado de disminuir, según el nuevo informe de Statistics Canada sobre el Cáncer 2025, lo que pone en riesgo el objetivo nacional de eliminar esta enfermedad para el año 2040. El informe proyecta que en 2025 se diagnosticarán 1.650 nuevos casos, frente a los 1.320 reportados en 2005, según Statistics Canada.
Entre 1984 y 2005, la incidencia del cáncer de cuello uterino se redujo en promedio un 2,2% cada año. Sin embargo, entre 2005 y 2021 ese ritmo cayó significativamente, con una reducción de apenas el 0,3% anual. Durante algunos periodos recientes, las tasas incluso aumentaron: entre 2015 y 2019, se registró un incremento del 3,7%, convirtiéndose en el tipo de cáncer de mayor crecimiento entre las mujeres en ese momento.
Evaluación de la situación y proyecciones nacionales
El cáncer de cuello uterino es uno de los pocos tipos de cáncer que se considera potencialmente eliminable, debido a su asociación directa con el virus del papiloma humano (VPH) y la disponibilidad de pruebas de detección y vacunas preventivas. Sin embargo, la participación en programas de tamizaje ha disminuido: en 2024, solo el 69% de las mujeres entre 25 y 69 años se realizaron una prueba de Papanicolaou en los últimos tres años, frente al 74% registrado en 2017, según Statistics Canada.
El informe, elaborado por la Sociedad Canadiense del Cáncer, Statistics Canada y la Agencia de Salud Pública de Canadá, estima que más de 254.000 personas en total serán diagnosticadas con algún tipo de cáncer en 2025, lo que representa un incremento del 3,1% respecto al año anterior. Este aumento está vinculado al crecimiento y envejecimiento de la población.
El documento señala que se han logrado reducciones significativas en las tasas de mortalidad de otros tipos de cáncer, como pulmonar, colorrectal y de vejiga, gracias a la mejora en los programas de prevención, detección temprana y tratamientos. No obstante, el cáncer de páncreas continúa siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en el país.
Para mejorar la eficacia del control, varias provincias están adoptando las pruebas de detección del VPH en reemplazo de la prueba de Papanicolaou, dado que estas permiten identificar el virus antes de que provoque anomalías celulares. Jurisdicciones como Ontario, Columbia Británica, Isla del Príncipe Eduardo y los Territorios del Noroeste ya han completado esa transición. Además, se están llevando a cabo programas piloto de autodiagnóstico a domicilio en varias provincias para facilitar el acceso a la detección.
Las autoridades de salud pública y la comunidad médica coinciden en la necesidad de acelerar los esfuerzos en vacunación, fortalecimiento de la infraestructura sanitaria y mejora en el acceso a los programas de detección, con el fin de revertir la tendencia y reducir la incidencia de esta enfermedad prevenible en los próximos años.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





