Médicos europeos recomiendan fármacos de Novo Nordisk y Eli Lilly como primera opción para tratar la obesidad

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La Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO) recomendó que los exitosos medicamentos para bajar de peso de Novo Nordisk y Eli Lilly sean la primera opción terapéutica para pacientes con obesidad que requieran una reducción sustancial de peso.

La nueva guía, publicada en Nature Medicine, señala que la semaglutida, comercializada como Wegovy y Ozempic, y la tirzepatida, vendida como Zepbound y Mounjaro, ofrecen resultados tan eficaces que deberían priorizarse en la mayoría de los casos clínicos.

Los autores revisaron ensayos clínicos previos para evaluar seguridad, eficacia y beneficios en complicaciones específicas asociadas con la obesidad. Determinaron que la tirzepatida debería ser la primera opción para pacientes con apnea obstructiva del sueño, mientras que la semaglutida se recomienda para quienes padecen osteoartritis de rodilla.

En casos vinculados a disfunciones metabólicas, se sugiere semaglutida para personas con antecedentes cardíacos o accidentes cerebrovasculares, y tirzepatida para quienes presentan enfermedad del hígado graso no alcohólico. Para pacientes con prediabetes o diabetes tipo 2, ambas opciones son válidas.

Más allá de la pérdida de peso

Los expertos enfatizan que el tratamiento de la obesidad debe ir más allá del control del peso y atender también el bienestar mental, la condición física, la vida social y la calidad de vida general.

Si bien los medicamentos más recientes no han sido evaluados exhaustivamente para cada complicación, los efectos positivos de la pérdida de peso se asocian con mejoras en múltiples trastornos, incluidos enfermedad renal crónica, síndrome de ovario poliquístico y ciertos tipos de cáncer.

Los fármacos de la clase GLP-1 fueron desarrollados inicialmente para tratar la diabetes tipo 2. Aunque su uso en obesidad marca un cambio de paradigma, presentan desafíos como efectos secundarios gastrointestinales, riesgo de deficiencias nutricionales, pérdida de masa muscular, costos elevados y riesgo de recuperación del peso tras suspender el tratamiento.

La EASO subraya que, en términos de políticas públicas, debe sopesarse el alto costo de estos medicamentos frente al impacto económico y sanitario de no tratar la obesidad a tiempo.

El organismo adelantó que actualizará periódicamente sus directrices a medida que avance la evidencia científica. Además, destacó que el uso de GLP-1 debe complementarse con estrategias nutricionales y de estilo de vida para garantizar beneficios sostenibles.

Redacción de: Karen Rodríguez A.