Médicos alertan sobre la presión que la Copa Mundial de la FIFA podría ejercer sobre los sistemas de salud en Canadá

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Médicos de las ciudades canadienses que albergarán partidos de la Copa Mundial de la FIFA expresan preocupación por la capacidad del sistema de salud para responder a un aumento repentino de pacientes durante el evento, previsto para junio. Toronto y Vancouver esperan recibir a más de 300.000 aficionados, lo que podría generar una presión adicional sobre departamentos de emergencia que ya operan con alta ocupación.

Un editorial reciente publicado en el Canadian Medical Association Journal advierte sobre vulnerabilidades estructurales del sistema sanitario canadiense que, según los profesionales, deben abordarse antes del inicio del torneo. Aunque ambas ciudades tienen experiencia en la organización de eventos multitudinarios, el riesgo no solo se limita a situaciones previsibles, sino también a emergencias inesperadas que podrían requerir una gran cantidad de recursos hospitalarios en poco tiempo.

Las autoridades de salud pública, tanto a nivel provincial como local, han identificado posibles riesgos sanitarios asociados al evento, entre ellos el sarampión, enfermedades transmitidas por alimentos y la COVID-19. Toronto y Vancouver cuentan además con sistemas de vigilancia de aguas residuales para detectar brotes de enfermedades infecciosas antes, durante y después de los partidos.

Riesgos sanitarios y capacidad hospitalaria

Los especialistas señalan que los eventos deportivos de gran magnitud suelen estar asociados a un aumento de consultas de emergencia por traumatismos, consumo de alcohol y sustancias, así como por incidentes imprevistos que podrían generar múltiples heridos graves de manera simultánea. La principal preocupación radica en la disponibilidad limitada de camas hospitalarias, especialmente en unidades de cuidados intensivos, y en la dificultad de responder a un escenario de emergencia mayor.

En el ámbito de las enfermedades infecciosas, el sarampión destaca como una de las principales amenazas. Las tasas de vacunación han disminuido en Canadá en los últimos años y la enfermedad ha reaparecido con brotes persistentes. Experiencias pasadas, como los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010, demostraron que eventos internacionales pueden facilitar la propagación de enfermedades altamente contagiosas.

Los médicos coinciden en que la cooperación interhospitalaria, utilizada durante la pandemia para optimizar recursos críticos, podría ser clave para evitar que el sistema se vea desbordado durante uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.

Redacción de: Karen Rodríguez A.