En muchos hogares de América Central y el Caribe, el dinero que llega cada mes desde el exterior no es un ingreso extra: es la base del presupuesto familiar. Pero algo está cambiando en los flujos de remesas globales, y el Banco Mundial acaba de publicar un informe que describe un deterioro significativo para la región.
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Lo que proyecta el Banco Mundial
El informe económico sobre América Latina y el Caribe publicado por el Banco Mundial a comienzos de abril proyecta un crecimiento más lento para la región en 2026 que en el año anterior, en un contexto de incertidumbre global y débil inversión. Uno de los factores que más preocupa a los analistas es la caída esperada en los flujos de remesas.
Las estimaciones más recientes sugieren que los ingresos por remesas a la región podrían reducirse de forma significativa en 2026 en comparación con los niveles de 2024. Los países más vulnerables son aquellos donde estas transferencias representan una porción importante del ingreso nacional: El Salvador, Guatemala, Honduras, Haití y Jamaica encabezan esa lista, junto con otras economías pequeñas del Caribe.
El papel del nuevo impuesto en Estados Unidos
Una de las causas identificadas es el impuesto de un uno por ciento sobre remesas que el gobierno de Estados Unidos puso en vigor el 1 de enero de 2026. Si bien el porcentaje puede parecer pequeño, los economistas estiman que este cargo tendrá un efecto real sobre los flujos de dinero que salen de territorio estadounidense hacia América Latina, en parte porque muchas familias emisoras ya operan con márgenes muy ajustados y cualquier costo adicional reduce la cantidad que pueden enviar.
Es importante señalar que este impuesto afecta únicamente a quienes envían dinero desde Estados Unidos, no desde Canadá. Quienes residen en Canadá y transfieren dinero a sus familias en América Latina no están sujetos a este cargo adicional.
La situación para quien envía desde Canadá
Para la comunidad hispana radicada en Canadá, el mensaje del informe es relevante aunque la situación inmediata sea diferente a la de quienes envían desde Los Estados Unidos. Muchas familias con parientes en Centroamérica o el Caribe están viendo reducirse el apoyo que esos mismos parientes recibían de familiares en suelo estadounidense, lo que puede aumentar la presión económica sobre quienes envían dinero desde Canadá.
Al mismo tiempo, el alto costo de vida en Canadá hace que no siempre sea posible compensar esa brecha. Se recomienda comparar tarifas y comisiones entre distintos proveedores de envíos de dinero, ya que las diferencias entre plataformas pueden ser considerables. También conviene verificar si la cuenta de destino puede recibir transferencias en moneda local sin pérdidas adicionales por conversión.
La desaceleración económica en América Latina también significa que el dinero que llega tiene más dificultades para generar oportunidades en los países de origen. Para muchas familias, las remesas cubren gastos básicos, esto quiere decir que las probabilidades de estas remesas, convertirse en inversiones es muy baja en la mayoría de los contextos.
Esta es uno de los muchos elementos que agrega a la incertidumbre de quienes viven por fuera de su país de origen. Sin embargo, tener conocimiento sobre la situación, puede ayudar a las familias a tomar decisiones que sean más estratégicas. Si bien la situación económica muestra un desacelero, esto no quiere decir que necesariamente se vaya a quedar así de forma perpetua. Sin embargo, los especialistas, sí previenen que esta situación desafiante en la economía de los hogares se va a prolongar en el mediano plazo.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





