Un nuevo estudio publicado en Science demuestra que los perros han acompañado a los seres humanos en sus desplazamientos desde hace al menos 10.000 años, convirtiéndose en parte central de las culturas humanas mucho antes que cualquier otro animal domesticado. La investigación, liderada por un equipo internacional de paleogenetistas, analizó cómo los movimientos migratorios humanos dejaron huella en la genética canina, revelando patrones paralelos entre ambas especies.
Los investigadores estudiaron 73 genomas de perros antiguos, incluidos 17 recién secuenciados, procedentes de Siberia, Asia Oriental, la estepa de Asia Central y diversas regiones de China. Las muestras abarcan contextos arqueológicos de entre 9.700 y 870 años de antigüedad, lo que permitió trazar un panorama evolutivo de largo plazo.
Migraciones humanas reflejadas en los genes de los perros
El análisis comparó cambios genéticos de poblaciones humanas de Europa y Asia con transformaciones observadas en perros antiguos. La dispersión de cazadores-recolectores, agricultores y pastores hace miles de años generó modificaciones profundas en la composición genética humana, y el estudio muestra que los perros experimentaron cambios similares. Los investigadores concluyen que estos paralelismos solo pueden explicarse por el desplazamiento conjunto de personas y perros durante largos recorridos migratorios.
Uno de los hallazgos más destacados es la evidencia de que perros asociados al trabajo del metal se desplazaron hace más de 4.000 años a través de la vasta estepa euroasiática, desde Manchuria hasta Europa Central. Además, se identificó una notable similitud genética entre perros encontrados en el Ártico y otros hallados a miles de kilómetros en China, lo que sugiere conexiones antiguas entre poblaciones caninas previamente desconocidas.
El estudio también ofrece por primera vez datos genéticos de perros antiguos provenientes de yacimientos chinos, lo que permitió observar una diversidad genética más amplia de la anticipada. Ejemplos como el dingo australiano —cuyo aspecto difiere profundamente del de otras razas modernas— coinciden con características presentes en perros de China de hace casi 5.000 años.
Estos resultados desafían narrativas tradicionales sobre el origen de la domesticación canina, al mostrar que los perros acompañaban a los humanos milenios antes de las primeras civilizaciones mediterráneas. La investigación sostiene que las relaciones afectivas y funcionales entre humanos y perros se remontan al menos a 11.000 años, marcando uno de los vínculos interespecie más antiguos y duraderos.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





