Los hombres comienzan a desarrollar un riesgo significativo de enfermedad cardiovascular aproximadamente siete años antes que las mujeres, a partir de los 35 años, según un nuevo estudio de seguimiento a largo plazo publicado en el Journal of the American Heart Association.
La investigación analizó datos de más de 5.000 adultos seguidos durante más de tres décadas y concluyó que, aunque hombres y mujeres presentan riesgos similares en la adultez temprana, la brecha comienza a ampliarse a mediados de los 30 años. A los 50 años, el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular en la siguiente década es de alrededor del 6% en hombres, frente a aproximadamente el 3% en mujeres.
El estudio refuerza la importancia de que tanto hombres como mujeres controlen su salud cardíaca desde edades tempranas, ya que las enfermedades cardiovasculares se desarrollan de forma gradual y silenciosa a lo largo del tiempo.
La brecha de riesgo aparece desde los 35 años
El análisis se basó en participantes del estudio “Desarrollo del riesgo de arteria coronaria en adultos jóvenes”, iniciado entre 1985 y 1986 en Estados Unidos, cuando los voluntarios tenían entre 18 y 30 años y no presentaban enfermedades cardiovasculares. Durante un seguimiento medio de 34 años, se registraron eventos cardiovasculares en 227 hombres y 160 mujeres.
Uno de los hallazgos clave provino del análisis del riesgo en períodos móviles de 10 años. Hasta los primeros años de la década de los 30, el riesgo cardiovascular a corto plazo fue similar entre ambos sexos. Sin embargo, alrededor de los 35 años, los hombres comenzaron a mostrar un riesgo consistentemente mayor.
En términos acumulados, cerca del 5% de los hombres había desarrollado enfermedad cardiovascular alrededor de los 50 años, mientras que las mujeres alcanzaron ese mismo nivel cerca de los 57. En el caso específico de la enfermedad coronaria, la diferencia fue aún más marcada: los hombres alcanzaron una incidencia comparable aproximadamente 10 años antes que las mujeres.
El estudio no encontró que esta diferencia se explicara completamente por factores de riesgo tradicionales como el colesterol, la presión arterial o el tabaquismo. Los investigadores señalan que podrían influir otros elementos, como diferencias biológicas y determinantes sociales, que requieren mayor investigación.
En contraste, no se observaron diferencias significativas entre hombres y mujeres en el riesgo de accidente cerebrovascular, ya que ambos sexos alcanzaron tasas similares a edades prácticamente iguales. La insuficiencia cardíaca también mostró diferencias mínimas en edades tempranas, aunque los hombres presentaron una incidencia ligeramente mayor después de los 65 años.
Los autores advierten que estos resultados no deben interpretarse como una menor necesidad de prevención en las mujeres. Aunque el riesgo cardiovascular femenino suele manifestarse más tarde, puede acelerarse después de la menopausia, cuando desaparece parte del efecto protector hormonal.
El estudio se alinea con un cambio gradual en las guías clínicas, que ahora promueven la evaluación del riesgo cardiovascular desde los 30 años, en lugar de esperar hasta los 40. También pone de relieve la importancia de las consultas preventivas, especialmente en hombres jóvenes, que suelen acudir con menor frecuencia a controles médicos rutinarios.
Las recomendaciones generales para reducir el riesgo incluyen controlar periódicamente la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre, mantener una alimentación saludable, evitar el tabaco, realizar actividad física regular y asegurar un descanso adecuado desde la adultez temprana.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





