Estados Unidos evalúa desconectar centros de datos durante emergencias energéticas

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El rápido crecimiento de los centros de datos de las grandes tecnológicas en Estados Unidos ha generado preocupación por el riesgo de sobrecargar las redes eléctricas nacionales. Para mitigar ese impacto, autoridades y operadores del sistema eléctrico consideran nuevas medidas que incluyen la posibilidad de desconectar temporalmente a los centros de datos de mayor consumo durante situaciones de emergencia energética.

Texas se convirtió en el primer estado en legislar sobre el tema. En junio, sus legisladores aprobaron un proyecto que establece lineamientos para priorizar el suministro en caso de crisis y permite retirar de la red a los grandes consumidores de electricidad, incluidos los centros de datos. La decisión responde a la vulnerabilidad demostrada durante la tormenta invernal de 2021, que provocó apagones masivos y dejó decenas de víctimas mortales.

El objetivo es liberar suficiente electricidad en los momentos críticos del año, cuando las temperaturas extremas elevan la demanda al máximo y así reducir la probabilidad de interrupciones generalizadas del servicio.

Expansión de la demanda

El auge de la inteligencia artificial generativa, impulsado desde 2022 con el lanzamiento de herramientas como ChatGPT, ha incrementado la necesidad de capacidad computacional. Los centros de datos, esenciales para entrenar y operar estos modelos, requieren grandes volúmenes de energía, lo que ha acelerado la presión sobre las redes.

Proyecciones en Texas, los estados de las Grandes Llanuras y la región del Atlántico Medio anticipan un crecimiento sostenido de la demanda eléctrica en los próximos años, con los centros de datos como principal factor. En varios estados, la velocidad con la que se construyen estas instalaciones supera la capacidad de levantar y conectar nuevas plantas generadoras.

El debate surge en un contexto de incremento de las facturas eléctricas en Estados Unidos, que crecen al doble de la tasa de inflación, según datos federales. Algunos análisis apuntan a que los consumidores residenciales están absorbiendo parte de los costos derivados del elevado consumo energético de los centros de datos.

La construcción de nuevas plantas no avanza al mismo ritmo que la expansión de estas infraestructuras digitales, lo que obliga a evaluar alternativas para garantizar la estabilidad de las redes y proteger a los usuarios domésticos e industriales.

La posible desconexión de grandes consumidores en situaciones límite representa un cambio en la forma de administrar la electricidad en el país. En lugar de destinar miles de millones a construir centrales que solo serían utilizadas unas pocas horas al año, el modelo busca redistribuir la carga y garantizar el suministro para la mayoría de los usuarios.

Redacción de: Karen Rodríguez A.