El supermercado canadiense en 2026: menos carne en el carrito y más lentejas, sardinas y marcas propias

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El carrito de supermercado de una familia canadiense promedio se ve distinto al de hace tres años. Los productos cambian, las marcas cambian y, sobre todo, las decisiones detrás de cada compra cambian. El más reciente reporte sobre precios de alimentos del país confirma lo que muchos ya experimentan en carne propia: la inflación alimentaria sigue siendo más alta que la inflación general, y está redefiniendo los hábitos de consumo de millones de personas, especialmente las de ingresos medios y bajos.

¿Qué está subiendo más?

La carne es el producto que más ha encarecido en los últimos dos años. La razón principal es una escasez histórica de ganado provocada por sequías prolongadas en varias regiones de América del Norte. Lo que antes era una proteína habitual en la mesa como el bistec, la carne molida, el pollo en piezas, se ha convertido en un artículo que muchas familias reservan para los fines de semana o para las fechas especiales. Las carnicerías de los mercados latinoamericanos reportan que sus clientes compran porciones más pequeñas, pero con mayor frecuencia, tratando de mantener el sabor sin disparar el gasto mensual.

Las frutas y verduras, en cambio, han ofrecido algo de alivio. Su precio bajó en los últimos meses, lo que representa una buena noticia para las cocinas basadas en vegetales, algo muy común en muchas tradiciones culinarias latinoamericanas.

El nuevo carrito de la familia latinoamericana en Canadá

Los supermercados registran un cambio claro en los patrones de compra: más sardinas, atún en lata, lentejas, garbanzos y frijoles. Estas proteínas alternativas, ya familiares en la cocina hispana desde siempre están siendo redescubiertas por familias de todas las culturas como una forma de comer bien sin arruinar el presupuesto. En cierto sentido, la crisis de precios le ha dado un reconocimiento inesperado a lo que la abuela latinoamericana siempre supo: que con una olla de frijoles y arroz se puede vivir muy bien.

También creció el uso de las marcas propias de las cadenas de supermercados, que suelen costar bastante menos que las marcas comerciales conocidas. Muchas familias reportan que la diferencia de calidad es mínima o inexistente, y que el ahorro mensual es significativo. Casi la mitad de los compradores en Canadá ahora planifica sus compras alrededor de las ofertas de la semana, en lugar de ir al supermercado y decidir sobre la marcha.

No es solo un cambio en la alimentación, también es cultura

Para las familias hispanas recién llegadas, el alza en los alimentos tiene una dimensión extra: los ingredientes específicos de su cocina: cilantro fresco, chiles secos, masa para tortillas, quesos frescos, no siempre están disponibles en las grandes cadenas de descuento. Los mercados especializados en barrios como Little Portugal o Kensington Market en Toronto, o Commercial Drive en Vancouver, a veces ofrecen mejores precios en esos productos, aunque no siempre de forma garantizada.

El supermercado canadiense está en transición. Las familias se adaptan, reorganizan el menú y descubren que hay maneras inteligentes de comer bien gastando menos. Para la comunidad hispana con una cocina rica en legumbres, granos y vegetales el cambio puede resultar menos difícil de lo que parece a primera vista.

Redacción de: Mauricio Navas Talero, LJI Reporter

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