El viaje en tren vive un renovado protagonismo a nivel mundial. La expansión de las redes ferroviarias de alta velocidad, el regreso de los trenes nocturnos y la apuesta por servicios de lujo y panorámicos están transformando la forma de desplazarse entre ciudades y países. Desde Europa hasta Asia, Medio Oriente y América del Norte, 2026 se perfila como un año decisivo para un medio de transporte que combina eficiencia, sostenibilidad y experiencia de viaje.
En grandes estaciones como las de Zúrich, Londres, Viena, Tokio o Shanghái, el crecimiento de las rutas y frecuencias hace cada vez más viable optar por el tren frente al avión o el automóvil. La oferta abarca desde opciones económicas hasta propuestas de alto nivel orientadas al turismo experiencial, consolidando al ferrocarril como una alternativa práctica y atractiva.
Uno de los movimientos más relevantes se observa en Europa occidental. Las compañías italianas Trenitalia e Italo, tras transformar el transporte interurbano en Italia, proyectan su expansión hacia Alemania. Los trenes Frecciarossa ya operan en España y Francia y se prevé que conecten Italia con Austria y Alemania, además de competir en rutas internas alemanas. Paralelamente, Italo evalúa invertir miles de millones de euros en una flota de hasta 40 trenes de alta velocidad. Esta mayor competencia presiona a Deutsche Bahn, que enfrenta problemas de puntualidad vinculados al deterioro de la infraestructura y la congestión de la red.
Nuevas rutas, trenes nocturnos y lujo ferroviario en expansión
El resurgimiento de los trenes nocturnos es otro de los ejes del cambio. Aunque algunos servicios han sido cancelados por falta de apoyo financiero, nuevas iniciativas buscan cubrir la demanda. La cooperativa European Sleeper reactivará en marzo de 2026 la ruta París–Berlín y lanzará un servicio nocturno que unirá Ámsterdam y Bruselas con Suiza y Milán, atravesando cuatro países. Estas rutas incorporan vagones renovados con compartimentos para dormir, literas, Wi-Fi y servicios adaptados a distintos presupuestos.
Fuera de Europa, el crecimiento también es notable. En Canadá, el Rocky Mountaineer ampliará su oferta con itinerarios de edición limitada que recorrerán paisajes de Columbia Británica y Alberta. En Estados Unidos, Canyon Spirit extenderá su ruta panorámica hasta Salt Lake City, reforzando el turismo ferroviario de lujo en el oeste del país.
Medio Oriente y Asia apuestan igualmente por el tren como símbolo de modernización y atracción turística. Arabia Saudita lanzará en 2026 el tren de lujo Dream of the Desert, con un recorrido de 800 millas entre Riad y la frontera con Jordania. En los Emiratos Árabes Unidos, Etihad Rail pondrá en marcha su red de pasajeros de alta velocidad, conectando 11 ciudades y reduciendo drásticamente los tiempos de viaje entre Abu Dabi y Dubái. En Japón, el exclusivo Seven Stars de Kyushu continúa posicionándose como uno de los trenes más selectos del mundo, con itinerarios enfocados en la cultura y la gastronomía local.
Europa central y oriental también experimenta avances. La conexión ferroviaria entre Budapest y Belgrado se reanudará en marzo de 2026 tras una profunda modernización, mientras que una nueva ruta ComfortJet enlazará Praga y Copenhague por primera vez en más de una década. Estas mejoras refuerzan la integración regional y facilitan viajes internacionales más fluidos.
Con nuevas infraestructuras, servicios diversificados y una clara apuesta por la sostenibilidad y la experiencia del pasajero, el ferrocarril consolida su regreso como protagonista del transporte global. El año 2026 aparece así como un punto de inflexión para una industria que combina tradición, innovación y futuro.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





