
Disminuye el entusiasmo por comprar productos canadienses, pero podría resurgir ante nuevas tensiones comerciales


El impulso por comprar productos canadienses en los supermercados, que ganó fuerza en todo el país el año pasado, muestra señales de debilitamiento. Muchos consumidores han dejado de priorizar el origen de los productos y han vuelto a elegir principalmente en función del precio, en un contexto marcado por el aumento sostenido del costo de los alimentos.
Aproximadamente un año después del auge del consumo patriótico, provocado por tensiones comerciales con Estados Unidos, el comportamiento de compra se ha vuelto más pragmático. La inflación alimentaria y la presión sobre los presupuestos familiares han reducido la disposición de los consumidores a pagar más por productos locales.
No obstante, analistas del sector minorista advierten que este fenómeno podría revertirse. La próxima revisión del Tratado entre Canadá, Estados Unidos y México (T-MEC), prevista para este año, podría reactivar el discurso proteccionista del presidente estadounidense Donald Trump, incluyendo amenazas de nuevos aranceles y declaraciones sobre una posible anexión de Canadá. Este escenario podría generar una nueva ola de apoyo a los productos nacionales.
Durante el auge inicial del movimiento, los supermercados reforzaron sus cadenas de suministro locales y facilitaron la identificación de productos canadienses mediante señalización especial en estanterías y cambios en el etiquetado. Algunas cadenas también comenzaron a marcar los artículos cuyos precios aumentaron como consecuencia directa de los aranceles, mientras que fabricantes ajustaron sus envases para destacar vínculos con Canadá.
Datos recientes muestran que la proporción de compras motivadas por el patriotismo económico cayó de un máximo del 65% en abril a un 46% en diciembre. Al mismo tiempo, Statistics Canada informó que los precios de los alimentos crecieron un 5% interanual en diciembre, superando la inflación general.
El enfoque de los consumidores ha evolucionado hacia la búsqueda de productos asequibles, incluso si no son canadienses, siempre que no provengan de Estados Unidos. Este cambio refleja una mayor cautela financiera y una menor tolerancia a los sobrecostos asociados a la producción local.
Aun así, los expertos señalan que, si las tensiones comerciales se intensifican nuevamente en los próximos meses, los supermercados estarían mejor preparados para responder que en el pasado. Las inversiones ya realizadas en diversificación de proveedores y fortalecimiento de las cadenas de suministro permitirían una reacción más rápida ante un eventual repunte de la demanda de productos canadienses.
Redacción de: Karen Rodríguez A.
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