Una congresista republicana de Estados Unidos presentó un proyecto de ley para solicitar una investigación comercial contra Canadá por las restricciones impuestas por varias provincias a la venta y compra de bebidas alcohólicas estadounidenses, una medida adoptada como respuesta a los aranceles aplicados por la administración del presidente Donald Trump a productos canadienses.
La iniciativa fue presentada por la representante por Nueva York, Claudia Tenney, y lleva por nombre Combating Attacks on our National Alcoholic Drinks by Allies Act (CANADA Act). El proyecto ordenaría al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) iniciar una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, mecanismo que permite determinar si las acciones de un socio comercial perjudican injustificadamente a las empresas estadounidenses y, de ser el caso, abrir la puerta a represalias como nuevos aranceles o restricciones a las importaciones.
La propuesta surge después de que varias provincias canadienses retiraran de sus tiendas de licores los productos estadounidenses o suspendieran nuevas compras de alcohol procedente de ese país. Estas medidas fueron implementadas en 2025 como parte de las represalias comerciales frente a los aranceles estadounidenses y aún continúan vigentes en la mayoría de las provincias.
Industria estadounidense denuncia fuertes pérdidas
Tenney aseguró que las restricciones han afectado gravemente a productores de vino, cerveza y bebidas espirituosas de Estados Unidos, especialmente a pequeñas y medianas empresas. Según WineAmerica, organización que representa a la industria vitivinícola estadounidense y respalda la iniciativa, el valor de las exportaciones de vino hacia Canadá cayó alrededor de un 78%, al pasar de 460 millones de dólares estadounidenses en 2024 a 103 millones en 2025.
El proyecto de ley también se produce en un momento de crecientes tensiones comerciales entre ambos países. En su más reciente informe sobre barreras comerciales, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos identificó como una de sus principales preocupaciones el sistema canadiense de distribución de bebidas alcohólicas, administrado por entidades provinciales, así como las políticas de “Buy Canadian”, que Washington considera un obstáculo para las empresas estadounidenses.
Aunque el proyecto deberá superar el trámite legislativo en el Congreso, su presentación refleja que las diferencias comerciales entre Canadá y Estados Unidos continúan extendiéndose más allá de los aranceles e incluyen ahora medidas de represalia adoptadas por los gobiernos provinciales. De aprobarse, la investigación podría incrementar la presión sobre ambos países en momentos en que buscan avanzar en la revisión de su relación comercial bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Redacción de: Karen Rodríguez A.





