La decisión de un comité especial del Gobierno de Canadá de recomendar que no se amplíe, por ahora, el acceso a la Asistencia Médica para Morir (MAID, por sus siglas en inglés) a personas cuya única condición médica sea una enfermedad mental ha provocado una profunda decepción entre algunos pacientes que esperaban acogerse a este mecanismo. Muchos afirman sentirse “abandonados”, “deshumanizados” y sin alternativas tras años de tratamientos que, aseguran, no han logrado aliviar su sufrimiento.
El debate se intensificó después de que el comité concluyera que el sistema de salud canadiense aún no cuenta con las herramientas clínicas necesarias para determinar con suficiente certeza cuándo una enfermedad mental puede considerarse irremediable y cómo distinguir una solicitud de muerte asistida de un episodio de conducta suicida. Por ello, recomendó mantener la exclusión vigente para este grupo de pacientes.
La legislación canadiense tenía previsto extender la elegibilidad del programa a personas cuya única condición fuera una enfermedad mental, pero la medida ha sido aplazada en varias ocasiones debido a las dudas expresadas por profesionales de la salud, organizaciones médicas y gobiernos provinciales. Actualmente, esa exclusión se mantiene hasta 2027, salvo que el Parlamento decida modificar nuevamente la ley.
Pacientes y especialistas mantienen posiciones encontradas
Algunas de las personas afectadas aseguran que retrasaron intentos de suicidio porque esperaban acceder a un proceso regulado de muerte asistida. Tras conocerse la recomendación del comité, afirman que sienten que el Estado les ha cerrado la única opción que consideraban viable después de años de convivir con enfermedades mentales graves y resistentes a múltiples tratamientos.
Sin embargo, especialistas en salud mental respaldan la cautela. La psicóloga clínica Margaret McKinnon, quien compareció ante el comité, sostuvo que muchas personas con trastornos mentales graves pueden recuperarse incluso después de largos periodos de sufrimiento, por lo que considera extremadamente complejo concluir que una enfermedad psiquiátrica es realmente irreversible.
El informe también reavivó el debate sobre la disponibilidad de servicios de salud mental en Canadá. Diversas organizaciones sostienen que antes de ampliar el acceso a la muerte asistida es necesario fortalecer la atención psicológica y psiquiátrica, reducir los tiempos de espera y garantizar tratamientos oportunos para quienes viven con enfermedades mentales severas. El Gobierno federal indicó que analizará las recomendaciones del comité antes de definir los próximos pasos sobre la legislación.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





