Carney advierte que Canadá no firmará cualquier acuerdo con Washington: “Necesitamos un buen trato, no uno rápido”

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El primer ministro Mark Carney mandó un mensaje claro en una entrevista con CBC News publicada ayer: Canadá no se apresurará a firmar un acuerdo comercial con Estados Unidos solo para aliviar los aranceles. Lo que dijo fue más contundente de lo habitual: muchos países que se apresuraron a negociar con la administración Trump terminaron con resultados que “no valían ni el papel en que estaban escritos”. Estas declaraciones también pueden ser leídas como una respuesta del primer ministro a las críticas que ha recibido por parte de la oposición, por no estar siendo lo suficientemente eficiente en las negociaciones con Estados Unidos. 

La situación y los meses de presión arancelaria

Desde que la administración Trump impuso aranceles sobre el acero, el aluminio, la madera y otros productos canadienses, el gobierno de Carney ha enfrentado presión para llegar pronto a un acuerdo que alivie esa carga. Los sectores afectados han pedido agilidad. Algunas empresas del sector del aluminio y el acero incluso recibieron en los últimos días una oferta directa de Washington: alivio arancelario inmediato a cambio de comprometerse a expandir operaciones en suelo estadounidense.

Carney no ha cerrado la puerta a ninguna negociación. Lo que ha descartado es apresurarse. En la entrevista dijo que Canadá está listo para trabajar en un acuerdo y que podría alcanzarse en días si hubiera verdadera disposición de ambos lados. Pero agregó que por ahora no ve ese nivel de compromiso en Washington.

Por qué no quiere un acuerdo parcial

La posición más importante del primer ministro es su rechazo a los llamados “pequeños acuerdos” que resolverían solo una parte del problema. El gobierno canadiense ha insistido en que los aranceles que afectan sectores como el acero, el aluminio y la madera no deberían negociarse por separado de la revisión formal del CUSMA, el tratado de libre comercio entre Canadá, México y Estados Unidos que entra en revisión este verano.

Carney lo explicó con claridad: “Necesitamos un buen acuerdo en el momento adecuado. Lo que no necesitamos es perseguir un pequeño acuerdo que nos ponga en desventaja”. Y añadió que otros países que firmaron acuerdos apresurados con Washington no quedaron satisfechos con los resultados.

Lo que esto significa para quienes viven y trabajan aquí

Para la comunidad latinoamericana que vive en Canadá, esta disputa comercial no es solo un tema de política exterior: tiene consecuencias prácticas en el bolsillo. Los aranceles sobre el acero y el aluminio encarecen la construcción y los vehículos. La madera afecta los precios de la vivienda. Y el empleo en sectores industriales, donde trabaja una parte importante de la fuerza laboral inmigrante. Esto es dependiente en parte del resultado de estas negociaciones.

Además, México también está expuesto a las mismas presiones de Washington. Lo que negocie Canadá puede influir en cómo otros países latinoamericanos enfrentan sus propios acuerdos comerciales con la administración Trump. El gobierno de Carney ha dicho que coordinó su posición con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum antes de que comiencen las negociaciones formales del CUSMA. El plan es negociar juntos, no por separado.

Mauricio Navas Talero LJI Reporter.

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