Canadá construye nuevas rutas para vender al mundo sin depender de Estados Unidos

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Durante décadas, la respuesta a la pregunta “¿a quién le vende Canadá?” era casi siempre la misma: al vecino del sur. La relación era fácil, predecible, barata. Y funcionó bien, hasta hoy.

Lo que cambiaron los aranceles

Las tarifas impuestas desde Washington en los últimos dos años golpearon a sectores enteros de la economía canadiense: el acero, el aluminio, los productos agrícolas. Las exportaciones hacia el mercado estadounidense cayeron de forma importante, mientras que las dirigidas a otros destinos del mundo crecieron con fuerza. La señal era clara: hay mundo más allá del sur.

El gobierno del primer ministro Mark Carney decidió convertir esa señal en política pública. El plan tiene nombre concreto: el Fondo de Corredores de Diversificación Comercial, una inversión de miles de millones de dólares para construir y mejorar la infraestructura que conecta a Canadá con Europa, Asia y el resto del mundo. Las propuestas para acceder a esos fondos se abrieron oficialmente en marzo de este año.

Puertos, trenes, aeropuertos: dónde está el dinero

No es dinero que vaya a parar a empresas en abstracto. El fondo apoya tres tipos de proyectos: grandes iniciativas integradas en los corredores clave del país. Los puertos del Pacífico y el Atlántico, los ejes ferroviarios hacia Asia, soluciones colaborativas para eliminar los cuellos de botella que frenan la cadena de transporte, y mejoras de infraestructura regional en zonas que hoy están desconectadas del sistema exportador.

Son proyectos de construcción, logística, transporte y mantenimiento: trabajo físico, concreto, de largo aliento. Sectores donde hay una presencia importante de trabajadores latino-canadienses. “El plan no se trata solo de comercio internacional en abstracto, sino de infraestructura concreta que genera empleos aquí, en las comunidades canadienses”, señaló el Ministerio de Transporte en la documentación oficial del fondo.

La meta que se ha fijado el primer ministro Carney es ambiciosa: duplicar las exportaciones que van fuera de Estados Unidos en los próximos años. El camino para llegar ahí pasa exactamente por estas inversiones en rutas, terminales y capacidad de carga.

Qué significa para quienes trabajan en estos sectores

Para la comunidad hispana empleada en transporte, almacenes, manufactura o construcción, esta apuesta del gobierno tiene consecuencias directas. Los proyectos financiados por el fondo priorizarán el impacto en el empleo local. Quienes trabajan para empresas vinculadas al sector exportador, o quienes están buscando empleo en ese ámbito, pueden consultar las convocatorias activas en el sitio oficial de Transport Canada (tc.canada.ca).

La incertidumbre comercial con Estados Unidos no desaparecerá de un día para otro. Pero la apuesta del gobierno es clara: mientras se negocia con Washington, Canadá construye las rutas para no depender de una sola puerta de salida al mundo. 

¿Qué esperar entonces?

Por lo pronto nada cambia, en términos prácticos. Sin embargo, en el largo o mediano plazo, si la medida funciona, esto podría significar un alivio para los el comercio canadiense y para quienes trabajan en los sectores más golpeados. Conseguir el comercio con nuevas rutas y nuevos compradores de manera eficiente, podría significar unas mejoras en el apartado, comercial y laboral. Por otra parte, le demostraría a Canadá que no existe una necesidad real de depender comercialmente de su viejo aliado del sur. Naturalmente, lo más conveniente para el panorama canadiense, sería poder seguir gozando de los beneficios que le otorgaba un acceso más libre al mercado de EE.UU. Las medidas y estrategias implementadas por el gobierno, dirán con el tiempo, que tan alcanzable es la meta de prescindir cada vez más del país vecino. 

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter 

 

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