Canadá enfrenta el desafío de garantizar el suministro de inmunoglobulina, un medicamento esencial derivado del plasma sanguíneo y utilizado para tratar a pacientes con cáncer, trastornos inmunológicos y otras afecciones graves. La demanda de este producto crece de forma constante y, actualmente, cerca del 70% del abastecimiento nacional depende de fuentes internacionales, principalmente de Estados Unidos.
La inmunoglobulina es fundamental para personas cuyos sistemas inmunológicos no producen suficientes anticuerpos. En el país, miles de pacientes requieren tratamientos regulares para mantener una vida activa y reducir el riesgo de infecciones. Sin embargo, el aumento proyectado de la demanda, estimado en alrededor de un 10% anual, ha encendido alertas sobre la vulnerabilidad del sistema ante posibles interrupciones de la cadena de suministro internacional.
Mayor producción nacional y aumento de donaciones de plasma
Ante este escenario, Canadian Blood Services ha definido como meta estratégica alcanzar al menos un 50% de autosuficiencia nacional en la producción de inmunoglobulina. Esto implica que la mitad del medicamento utilizado en el país provenga de plasma donado en Canadá y sea procesado dentro del territorio nacional.
Como parte de este plan, la agencia se ha asociado con Grifols, empresa farmacéutica especializada en medicamentos derivados del plasma. Grifols desarrolla un proyecto industrial en Montreal que contempla varias fases de construcción. La planta ya produce albúmina y se prevé que la sección destinada a la fabricación de inmunoglobulina entre en operación plena hacia finales de 2027. El acuerdo también incluye mecanismos para proteger a Canadá de eventuales aumentos de precios en el mercado internacional.
Un componente clave de la estrategia es incrementar la donación de plasma. Aunque el proceso es similar al de la donación de sangre total, requiere más tiempo y puede realizarse con mayor frecuencia, incluso semanalmente. Para ampliar la capacidad de recolección, Canadian Blood Services ha autorizado a Grifols a operar centros de donación de plasma en distintas regiones del país, con la condición de que todo el material recolectado se destine exclusivamente a pacientes canadienses.
Las autoridades sanitarias coinciden en que, sin un aumento significativo de donantes y sin mayor capacidad productiva local, Canadá seguirá siendo altamente dependiente del exterior para un medicamento crítico. El fortalecimiento de una cadena de suministro nacional se perfila así como una medida clave para responder al crecimiento de la demanda y proteger la atención de los pacientes a largo plazo.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





