“Ojos cansados, mentes agotadas”: una guía para que las pantallas no ocupen toda la infancia

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TORONTO. Los teléfonos, las tabletas y los videojuegos ya no son elementos ocasionales en la vida de los niños. Están presentes en las aulas, en las tareas, durante las comidas, en los trayectos y, con frecuencia, hasta el momento de dormir. La tecnología ofrece herramientas educativas y de comunicación, pero su presencia constante también ha dejado a muchas familias frente a una pregunta difícil: ¿cómo poner límites sin convertir cada día en una pelea?

Ese es el problema que aborda “Ojos cansados, mentes agotadas”, el nuevo libro del doctor Julio Pérez, especialista en salud visual con más de 25 años de experiencia. La obra fue presentada recientemente en un evento al que asistió The Spanish Media, que tuvo la oportunidad de conversar con el autor sobre los efectos de la sobreexposición digital y las estrategias que propone para prevenir que niños y adolescentes desarrollen una relación dependiente con las pantallas.

Durante la entrevista, Pérez explicó que el libro no busca demonizar la tecnología ni pedir a las familias que eliminen por completo los dispositivos. Su propuesta es más práctica: enseñar a padres y cuidadores a reconocer las señales de desequilibrio y establecer hábitos que protejan la visión, la atención, el sueño y la convivencia familiar.

El título resume dos de los problemas que el autor observa con mayor frecuencia. Por una parte, niños que terminan el día con fatiga ocular, dolores de cabeza, irritación o dificultad para enfocar después de pasar varias horas frente a una pantalla. Por otra, menores que permanecen mentalmente estimulados durante demasiado tiempo y tienen problemas para concentrarse, descansar o separarse del dispositivo.

El libro plantea que el problema no puede medirse únicamente contando minutos. También importa qué contenido consume el niño, en qué momento lo hace y qué actividades están siendo desplazadas. Una hora frente a una pantalla para hablar con un familiar, crear música o realizar una actividad escolar no produce necesariamente la misma experiencia que una hora de consumo automático de videos cortos.

La pregunta central es qué deja de ocurrir mientras la pantalla está encendida: dormir, jugar al aire libre, conversar, leer, moverse o simplemente tolerar el aburrimiento.

Esta preocupación coincide con las recomendaciones de organismos de salud infantil. La Sociedad Canadiense de Pediatría aconseja evitar el uso habitual de pantallas en menores de dos años, salvo las videollamadas con adultos cercanos. Para niños de dos a cinco años, recomienda limitar el tiempo sedentario frente a dispositivos a aproximadamente una hora diaria o menos.

Para niños mayores y adolescentes, los especialistas sugieren mirar más allá de una cifra rígida. Las señales de alerta aparecen cuando el uso digital interfiere con el sueño, la actividad física, el rendimiento escolar, las relaciones familiares o la capacidad de realizar otras actividades sin sentir ansiedad o irritabilidad.

La Sociedad Canadiense de Pediatría también recomienda mantener momentos cotidianos libres de pantallas, especialmente durante las comidas y las conversaciones familiares. En niños mayores y adolescentes, aconseja evitar los dispositivos por lo menos una hora antes de dormir y mantenerlos fuera de la habitación durante la noche.

“Ojos cansados, mentes agotadas” intenta traducir este tipo de recomendaciones en acciones aplicables dentro de una casa real. Según su presentación oficial, el libro incluye métodos para reconocer la fatiga visual digital, reducir el estrés ocular, mejorar las rutinas de sueño y crear reglas familiares sin pretender eliminar la tecnología.

Uno de los puntos que destacó Pérez durante su conversación con The Spanish Media es la importancia de actuar antes de que el uso de las pantallas se convierta en el centro de la vida cotidiana. No se trata solamente de retirar un teléfono cuando ya existe un conflicto, sino de construir desde temprano una relación más consciente con los dispositivos.

Eso implica que los adultos también revisen sus hábitos. Resulta difícil pedirle a un niño que deje el teléfono durante la cena si los padres continúan respondiendo mensajes o revisando redes sociales. Las reglas familiares funcionan mejor cuando son compartidas y cuando los adultos ofrecen alternativas concretas: juegos, deportes, lectura, conversaciones y actividades fuera de casa.

El desafío es especialmente complejo para las familias inmigrantes. Las pantallas permiten mantener el contacto con abuelos y familiares que viven en otros países, facilitan el aprendizaje de idiomas y ofrecen entretenimiento mientras los padres enfrentan jornadas laborales extensas. Por eso, cualquier estrategia debe evitar la culpa y reconocer que los dispositivos también cumplen funciones útiles.

El objetivo, insiste la propuesta del libro, no es criar niños aislados de la tecnología. Es evitar que crezcan sin aprender a detenerla.

Publicado en español y en inglés, “Ojos cansados, mentes agotadas” está dirigido a padres, cuidadores, educadores y profesionales de la salud. Su principal aporte no está en ofrecer una prohibición general, sino en abrir una conversación que muchas familias han aplazado: cómo recuperar el control del tiempo, la atención y los vínculos en hogares donde las pantallas ya forman parte de la vida diaria.

¿Dónde obtener más información?

La información sobre el libro, su autor y los materiales adicionales para las familias está disponible en el sitio oficial:

ojoscansadosmentesagotadas.com

Para consultar orientación sobre el uso saludable de pantallas en niños, las familias también pueden revisar las recomendaciones de la Sociedad Canadiense de Pediatría.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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