El gobierno de Ontario bloqueó una ley que le habría quitado el impuesto a varios alimentos: qué significa eso para su bolsillo

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El partido conservador del primer ministro Doug Ford rechazó esta semana una propuesta del NDP (el partido de centroizquierda de Ontario) que buscaba eliminar el impuesto provincial sobre ciertos alimentos preparados y bebidas. La medida habría representado un ahorro directo para millones de familias en la provincia, incluidas las latinas. El gobierno dijo que no y punto.

Primero, lo básico: ¿qué es el HST?

El HST es el impuesto al consumo que se aplica en Ontario sobre la mayoría de bienes y servicios. Funciona igual que el IVA que se conoce de Colombia, México, Perú, Venezuela o cualquier otro país de América Latina: es un porcentaje que se suma al precio final de lo que compra. En Ontario ese impuesto es del 13 por ciento —5% federal y 8% provincial.

Ahora bien, no todo lo paga. Las compras de comida cruda o sin preparar: carne, frutas, verduras, arroz, frijoles, están exentas. Pero en cuanto la comida viene lista para comer, la historia cambia.

¿Cuáles alimentos sí pagan impuesto?

Aquí está la parte que relevantes: si se compra un pollo asado caliente en el supermercado, se paga 13% de impuesto. Si se compra crudo, no paga nada. Lo mismo aplica para las ensaladas preparadas, el sushi, los snacks empacados, las papas fritas, los refrescos y cualquier bebida carbonatada o no carbonatada que no sea jugo natural ni leche. También los alimentos de máquinas expendedoras.

En pocas palabras: todo lo que viene listo, procesado o preparado tiene impuesto. Y para muchas familias latinas que compran comida preparada por falta de tiempo o porque trabajan largas jornadas, eso se acumula en el recibo del mercado semana a semana.

¿Qué proponía el NDP?

La propuesta era eliminar la parte provincial del HST (ese 8%) de esos productos. No era quitar todo el impuesto, solo la porción que le corresponde a Ontario. En la práctica, significaba que un pollo asado de 15 dólares le costaría 1.20 dólares menos. Una bolsa de papas de 5 dólares, 40 centavos menos. No es una fortuna por compra, pero en un país donde la inflación ha golpeado fuerte y los precios de los alimentos siguen altos, la suma importa.

La líder del NDP, Marit Stiles, fue directa después de la votación: llamó “vergonzoso” que el premier Ford y todos sus diputados se apresuraran a votar en contra. Los liberales y los verdes también apoyaron la iniciativa del NDP.

¿Por qué Ford dijo que no?

El gobierno conservador no dio una explicación detallada de su posición. En general, el argumento de Ford frente a este tipo de medidas ha sido que prefiere otros mecanismos de alivio económico. Sin embargo, los críticos señalan que su gobierno ha tenido mayoría en la legislatura y ha bloqueado sistemáticamente propuestas de la oposición relacionadas con el costo de vida.

¿Qué cambia con esto?

En lo inmediato, nada. El impuesto sobre comida preparada y bebidas sigue igual. La propuesta cayó y no hay señales de que el gobierno planee revisar el tema por su cuenta. Para los consumidores, la semana que viene el recibo del mercado seguirá siendo el mismo.

Lo que sí queda claro es que el debate sobre el costo de los alimentos en Ontario no va a desaparecer. Con el desempleo subiendo y los precios todavía por encima de lo que eran hace tres años, cada centavo en el recibo del supermercado es un tema político real.

Redacción de: Mauricio Navas Talero  LJI Reporter

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